Alchemised, de SenLinYu

Alchemised
SenLinYu (trad. de Ankara Cabeza Lázaro)
Montena
Tapa dura / digital | 1056 páginas | 25,95€ / 11,99€



Si hubo un fenómeno editorial internacional en la rentrée del año pasado (al menos en España) en cuanto al fantástico, ese es el de Alchemised. La obra de SenLinYu, nacida desde su fánfic de Harry Potter —conocido como Manacled— prometía una novela de fantasía oscura (o romantasy, he aquí la cuestión de debate) independiente, una historia emocionalmente intensa y atmosférica centrada en la guerra, el trauma de la misma y la nigromancia. Tras pasar por sus más de 1000 páginas sigo preguntándome dónde está todo aquello que me habían prometido, dónde habita esa fantasía (casi) gótica, sombría, incluso violenta y trágica que me iba a agotar emocionalmente con una escritura fenomenal, o dónde está —si es que lo hubiere— esa crítica social que tantos blurbs proclamaban al aire.

Helena Marino, la desmemoriada
La historia de Alchemised arranca con Helena Marino, una alquimista que en el pasado fue prometedora y ahora es la última integrante (viva) de la Resistencia, conocida como la Llama Eterna, vive como prisionera de guerra tras la victoria del bando oscuro. Nos encontramos con una Helena que ha perdido todos los recuerdos de una guerra que lo cambió todo. Pronto se hace evidente que su mente es la prisión más peligrosa, mientras el Alto Inquisidor, un nigromante implacable con miles de muertes a sus espaldas, trata de desvelar los secretos perdidos del pasado de Helena ocultos en sus recuerdos. Secretos entrelazados con sus propios misterios que podrían destruirlos a ambos si estos salen a la luz.

Cubierta completa de Eva Eller

No funciona por sí solo
Manacled es uno de los fánfics de Harry Potter y Dramiones (historias centradas en la pareja imaginada de Draco Malfoy y Hermione Granger) más famosos, influyentes y controvertidos de los últimos años. En él, SenLinYu propone un mundo mágico donde Harry Potter muere y Voldemort gana la guerra, dejando a los mortífagos con el control absoluto del mundo mágico. ¿Qué pasa cuando le quitamos todo el trasfondo del mundo de Harry Potter que SenLinYu tomó como base para transformarla en una historia completamente nueva? Aunque no queda rastro (formal) de la franquicia en el libro, Alchemised es demasiado dependiente de su base y no funciona especialmente bien por sí solo. La exposición del mundo se hace interminable en más de una ocasión, con soporíferos párrafos expositivos y sin conseguir construir una conexión emocional con los nuevos conflictos. Una y otra vez, tu memoria lectora rellena los huecos con el mundo de Potter, en vez de con el mundo que SenLinYun pretende construir. Sin esos siete libros de base, sin ese desarrollo e inversión emocional con la saga madre, los traumas y las emociones de los personajes difícilmente funcionan. Y sin eso, nos quedamos sin libro.

Agotamiento por repetición
La narración de Alchemised se divide en dos líneas temporales: la del presente y la del pasado. En el presente, vemos como Kaine Ferron, ese nigromante implacable, tiene prisionera a Helena en su mansión mientras trata de extraerle sus recuerdos con una especie de legeremancia. En la otra, los flashbacks al pasado mientras Helena trae a su mente los recuerdos durante la guerra cobran vida en la página. Ambas líneas, separadas en las dos primeras partes del libro, son algo así como el setenta por ciento del libro. Un setenta por ciento que se siente repetitivo, sobre todo en la segunda parte, donde todo son —una y otra vez, como en un bucle temporal— una especie de citas donde todo termina con la misma falta de resolución que antes y se alarga (ad infinitum) esperando la justificación sobre esa repetición que nunca llega, además de forjando una relación que (todavía) se siente más hueca (y agotadora) que antes.

Ilustración de Avendell

Kaine y Helena, la llama sin chispa
El debate sobre si es fantasía oscura y romantasy (voto por la segunda) se basa sobre todo en que el libro solo se sostiene en el romance que ocupa todo el libro. Si pensamos en eliminarlo, una vez leído, solo nos queda una guerra de fondo que nunca vemos (ni vivimos) y solo se menciona, así como una serie de marionetas secundarias olvidables al momento de cerrar el libro. Un romance, por cierto, que sirve para justificar cualquier cosa que los dos personajes hagan. Un romance (o relación, más bien) que fracasa por completo, con interacciones frías, carentes de química y sin generar la conexión emocional o psicológica que pretende. Un intento continuo de generar una profundidad que no estaba por ningún rincón del libro, o al menos, no he visto. Trauma y obsesión como justificantes del abuso, de la toxicidad, de la violencia y la humillación. Por qué, como decía al principio, todo se siente vacío y fuera de lugar (¿por qué si pueden eliminar con magia una ligadura de trompas necesitan violar a una mujer para dejarla embarazada?), como cáscaras vacías con nombres inventados y sin pasado que justifican todo por amor en actos deleznables —como romantizar (generando lástima barata) una violación— que quiera hacer pasar como buenos y honorables.

El mundo del que escuché hablar, pero nunca habité
La construcción del mundo y el sistema de magia también son confusos y no están bien definidos, tan solo pretendiendo ser grandes e intrincados. El sistema de magia intenta ser complejo, pero termina siendo una mezcolanza de elementos y un montón de palabras ininteligibles cuyos huecos se rellenan con conocimientos básicos de Harry Potter y Fullmetal Alchemist, del cual su resonancia —energía en la cual un alquimista puede alterar metales, sustancias inorgánicas y humanos— bebe sospechosamente. El escenario tenía todos los ingredientes para ser fascinante: nigromancia, alquimia, liches, necromátas, inquisidores, magia oscura. Sobre el papel, todo suena bien, el problema llega cuando las explicaciones sobre todo ello son inútiles. Es como una entrada enciclopédica, repleta de detalles irrelevantes que hacen parecer que el mundo es enorme, pero (casi) nunca resultan útiles. No vi (ni habité) este mundo, solo escuché hablar de él a terceras personas. Un contar pero no mostrar en toda regla, como decía una reseña, algo comparable a enterarse de la muerte de Voldemort por un artículo de El Profeta. La sensación constante de que todo lo interesante, en esas recordemos 1056 páginas, pasaba a través de personajes secundarios y en segundo plano.

Interiores del libro

La (gran) revelación
El misterio de los recuerdos perdidos de Helena, las maquinaciones del bando nigromante, el final de la Resistencia… cuando pasan las mil y pico páginas todo se ha disuelto en un murmullo sin importancia. Tras varios eventos relevantes sucedidos fuera de cámara y el colapso narrativo por tanta voz pasiva, llega un acto final que intenta atar todos los cabos sueltos y revelar las grandes verdades. Una recompensa que sabe a poco y llega demasiado tarde, dónde ya no importaban (ni importan) las respuestas. Alchemised confunde la páginitis con ser complejo, los complejo con ser enrevesado (y sin sentido), lo oscuro con lo perverso y la introspección con monólogos interminables que muestran la nada absoluta. No es oscuro, no es transgresor, no es enorme, no es complejo, no es emocionalmente duro. Solo es un tochal de mil y pico páginas tedioso y repetitivo que ni se sostiene por sí solo.

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