Lo mejor de 2021: Top 3


Un año más, toca lo que toca estos primeros días de Enero. Como siempre, me gusta esperar a estos días de inicio para hacer ese típico balance del año. Pido disculpas, y me da pena a la vez, no haber podido este año invitar a otros grandes nombres de las esferas del fandom para que nos regalarán su Top 3 como otros años. El tiempo es el que es, y diciembre este año me ha pillado con la guardia baja y me atropello con todas sus fuerzas.

Lo que habeís leído estas semanas en el blog lleva unas semanas escrito y programado. Es probable, que las próximas semanas, la actividad por aquí baje un poco. Bueno, en realidad, es algo que se extenderá, con toda posibilidad, a lo largo del año. No por que vaya a dejar el blog, ni de escribir, ni nada por el estilo, pero tengo un par de proyectos en marcha como ayudar a organizar una Hispacón e ir a correr 120 km por Fuerteventura en semi-autosuficiencia, que mi tiempo para el blog se verá reducido. Repito: NO ME VOY, de aquí no me sacan ni con lima.

Y ahora vamos a lo que vamos. 2021 ha sido un gran año lector, lo admito. Dice Goodreads que han sido unos 117 títulos y 24.041 páginas. Han sido algún titulo más y alguna página más, pero de eso ya hablamos en las próximas semanas (guiño, guiño). He ampliado bastante mis horizontes lectores, he salido muchas más veces de las esperadas del género, he trasteado con los audiolibros y he descubierto historias increíbles.

Sin más dilación, vamos a por el top 3 (de cada categoría). Let´s go!

Novela

La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernández: Cuando una novela te atrapa tanto que solo quieres vivir en el universo que ha creado, es imposible que por derecho propio no se convierta en tú mejor lectura del año. Kimberly Clark Weymouth ha sido un refugio para mí, repleto de estrafalarios personajes a los que solo quiero abrazar y momentos tan emblemáticos que nunca se van a borrar de mi memoria. Larga vida a Laura Fernández.

Piranesi, de Susana Clark: Susana Clark ha volatilizado mis expectativas generadas, sin ser yo un gran fan de Jonathan Strange & Mr. Norrell, con una novela que te atrapa de principio a fin. La historia de Piranesi, ejerciendo de guía por esa misteriosa mansión, ha sido uno de los viajes más apasionantes de este 2021.

Los restos del día, de Kazuo Ishiguro: He llegado tarde a Kazuo Ishiguro, pero se ha convertido en uno de esos escritores que pienso seguir de cerca. Aunque Klara y el Sol me gusto y sorprendió a partes iguales, ha sido Los restos del día la que con su aparente sencillez ha roto tanto mi corazón como expectativas. La historia del mayordomo Stevens y ese viaje al pasado, de lo mejor que he leído este año fuera de mi zona de confort.

Novela Corta

Así se pierde la guerra del tiempo, de Amal El-Mothar y Max Gladstone: Un intercambio epistolar y apenas una centena de páginas son suficiente para contar una historia épica y romántica desarrollada a lo largo del tiempo de una forma tan poética y diferente, repleta de tanto matices y pura imaginación, que rompe con todo lo que te esperabas.

Matrioshka, de Carlton Mellick III: Disfrazada de extraña comedia romántica, Matrioshka se va desgajando como una historia de amor poco convencional de lo más divertida, pero cuyo poso es mayor del esperado en su concepto. El viaje de Benjamin a través de cada persona que vive dentro de Ynaria sirve a Mellick para sorprender una y otra vez al lector, a la vez que enraíza una sutil metáfora sobre las relaciones de pareja.

Los hilos de la fortuna, de Neon Yang: La segunda entrega de la serie Tensorado juega dinámicas mucho más complejas que su predecesora y consigue un pequeño coctel de alto voltaje emocional con un tratamiento ejemplar de las enfermedades mentales y los traumas, equilibrando la conciencia de le protagoniste con la impotencia de muchas situaciones.

Cuento

El nido de libros, de Naomi Kritzer: una preciosa historia sobre un concepto como las bibliotecas gratuitas, que resulta tan ajeno a nosotros, pero cuya cultura tiene largo recorrido en otros países. Una historia sobre libros y portales mágicos a otros mundos repleta de referencias literarias y cierto aire conmovedor, pero que deja un final abierto con muchas ganas de saber que pasará después. Ojalá Naomi se anime a continuar esta historia.

Muerte de un djinn en El Cairo, de P. Djèli Clark: un procedimental policiaco con magia, djinns y entidades sobrenaturales, donde apenas 50 hojas sirven a Djèli Clark para dibujar un rico universo alternativo rodeado de elementos steampunk y mucha mitología e historia árabe. Un Cairo alternativo repleto de tecnología anacrónica, aeronaves, autómatas, magia e incluso horrores lovecraftianos que hemos visto más a fondo en La maldición del tranvía 015.

Abrazar el movimiento, de Cristina Jurado: Cristina Jurado convierte, con el paso de las frases, un relato de conciliación alienígena en uno de puro terror colonial. El discurso del ser plural (contado en femenino) que transmite pura belleza visual pintada con palabras, se va modificando en algo tan extremo que no tiene nada que ver con lo que parece al principio.

Antología / Ensayo

Una mirada a Alice B. Sheldon, de James Triptree Jr: Crononauta ha suplido mi falta de conocimiento sobre una autora tan importante, recopilando tres de sus historias más conocidas y un ensayo que son como una bofetada a mano abierta en la cara de las que duelen un tiempo. El sentido de la maravilla impera en cada una de las tres historias, así como un estilo cortante, fuerte y agudo, casi parco en descripciones, sincronizando la ciencia ficción dura con el cyberpunk en ciertos momentos.

Reina del grito, de Desirée de Fez: El texto de Desirée de Fez nos lleva por una proyección universal del cine de terror, con una naturalidad envidiable, por sus miedos más personales. Repleto de franqueza e intimidad, la autora analiza los miedos que la han rodeado en cada etapa de su vida en relación con el cine de terror. Un viaje intimo y enriquecedor en el que verse reflejado.

El idioma de la noche, de Ursula K. Le Guin: Aún visto en la distancia, dado que los escritos datan en torno a los años 70, Le Guin invita a pensar y reflexionar hasta donde ha avanzado el estado de la literatura fantástica y de ciencia ficción. Con su peculiar voz cercana, mordaz y repleta de humor, el lector de El idioma de la noche puede descubrir un poco más a una mujer que represento un cambio y subvirtió el mundo de la literatura fantástica.

Cómic / Manga

Matadero cinco, de Ryan North y Albert Monteys: Si ya partimos con que los juegos temporales son uno de mis fetiches literarios, la estructura que plantea Matadero cinco o la cruzada de los niños y el tema antibélico que subyace a todo su extravagante planteamiento durante toda la obra, hace que esta novela gráfica sea de lo mejor que he leído este año. Incluso, sin haber leído la novela original.

Pedro y yo, de Judd Winnick: un relato sobre la fugacidad de la misma vida, en una cronológica descomposición de meses y años de Pedro Zamora, un activista cubano comprometido con divulgar información sobre el SIDA. Esta es la historia de Judd Winnick, y como conoció al que fue su mejor amigo e inspiración.

¿Me estas escuchando?, de Tillie Walden: es un road trip por el lejano Texas donde Lou y Bea desnudan sus almas la una a la otra mientras tras encontrar un gato perdido, su viaje comienza a volverse más y más extraño. Tillie Walden siempre es maravillosa, y una vez más, lo demuestra con creces.

¿Qué ha sido lo mejor de vuestro año lector?

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