miércoles, 30 de enero de 2019

Graphics #29

No podía faltar, para este inicio de año, el primer recopilatorio sobre mis últimas lecturas comiqueras. Como veréis, hay un poco más de manga de lo habitual, ya que estoy intentando ponerme al día con varias series. Otras, como Beastars, no me puedo perder cada volumen en cuanto se publica. También tenemos un poco de cómic americano, que tampoco falta en mis estantes. Y por aquí anda la reseña de Perséfone, un giro moderno al mito griego por Loïc Locatelli. Vamos con el resto.

Beastars #4
Paru Itagaki (Trad. de Marc Bernabé)
Milky Way Ediciones
Tankôbon | 208 páginas | 8€
4,5 / 5



Beastars ha metido la directa hacia lo oscuro e inesperado. Este cuarto volumen es la prueba de ello. Un Legoshi encandilado de la conejita Hal todavía se debate en su interior tras los sucesos del mercado negro ¿De verdad esta enamorado, o es solo su instinto de caza? Mientras tanto Juno, una joven loba recién llegada al club de teatro suspira por Legoshi. Todo esto cuando se acerca el día del acontecimiento más esperado por todos los enamorados: el Festival del Meteorito. Un vertiginoso e impactante volumen, donde conocemos el verdadero y perturbador pasado del ciervo Rouis, destapamos a la verdadera Juno y tenemos un conflicto amoroso de lo más interesante.


A la vez, la vibración conspiranoica que rodea el universo de Beastars se vuelve más real. La diferencia entre carnívoros y herbívoros cobra nuevas dimensiones. Ya no hablamos solo de violencia (que sigue amenazando a todos), sino también del amor. Itagaki aprovecha la ocasión para reflexionar sobre las relaciones humanas entre personas de distinta etnia. Un cuarto volumen arrollador, con un par de momentos de absoluto shock y que nos deja colgados con un cliffhanger de vértigo. En cuanto al dibujo, creo que Itagaki mejora y mejora con cada nuevo tomo. La composición de página ya era uno de sus fuertes desde el comienzo, pero en este caso el nivel de detalle y expresión humanoide de cada protagonista enamora. Necesito el quinto tomo YA.

Wayward #3: Fuera de las sombras
Jim Zub | Steve Cummings
Ediciones Dimensionales
Tpb | 136 páginas | 17,95€
3,5 / 5



Llegamos a mitad de serie con Wayward. Los nuevos dioses de Japón han surgido de una vez por todas en las calles de Tokio y el mundo nunca volverá a ser el mismo. Esta tercera entrega de la serie nos presenta el choque frontal de la modernidad frente a las viejas costumbres. Al igual que Neil Gaiman en American Gods, Jim Zub sostiene un panteón de dioses creados por las nuevas tendencias humanas que dejan morir poco a poco la fe de antaño. Los que en un momento fueron agredidos, pasan a ser el bando agresor. Todo ese mundo oculto y tradicional es volatilizado por la destrucción sin sentido de esta nueva hornada de dioses ¿Quiénes son realmente los buenos de esta historia?


La tercera entrega de Wayward lleva a una nueva dimensión la serie. Una que tiene consecuencias en el mundo que los rodea. Los nuevos dioses no están pensando más que en destruir. Aunque la entrega adolece de un ritmo tan frenético que no da espacio a los personajes para ni siquiera respirar, gracias a una espiral de violencia desenfrenada al más puro estilo hack & slash, la historia sigue creciendo un pasito más allá. Es cierto que no les da a los personajes ni a la trama tiempo para hacer una buena progresión, pero el entretenimiento está asegurado y la reflexión sigue vigente ¿Modernidad o tradición? ¿Deben ambas encontrar juntas un camino para coexistir, o destruirse?


El arte de Wayward sigue siendo de locura. Si Cummings crea personajes expresivos, acción que quita el hipo y paginas completas en las que perderse; el color de Tamara Bonvillain es delicioso. Sin ninguna duda, este tercer volumen despunta en las escenas de lucha, tan abundantes como brutales. Y finaliza, como cada uno de los dos volúmenes anteriores, con unos ensayos de lo más interesantes. Me quedo particularmente con el primero titulado ¡Ataque a los yokai! El periodo Meiji, que habla sobre el aislamiento total de Japón durante esta época y como se reabrió al mundo, poniéndolo en comparación con la tradición yokai. Una delicia de lectura para todo amante de Japón y su cultura.

La pequeña forastera #5
Nagabe (Trad. de Yasutoki Tojo)
Ecc Ediciones
Tankôbon | 184 páginas |8,95€
3,75 / 5



Con La pequeña forastera me ha ocurrido lo mismo que con Beastars. Tras conocer a su autor, tengo otra forma de leer y ver su obra. Es más, La pequeña forastera tiene mucho del Nagabe que pudimos conocer en el último Salón del manga de Barcelona. Es intimista, con peculiar gusto por lo grotesco y extraño. Tiene unas obsesiones muy definidas. Esta quinta entrega parece pisar un poco el acelerador, con alguna que otra escena de acción y dando pie a respuestas que buscábamos desde el comienzo. No es que se revele grandes interrogantes, pero si que la información da para encauzar un poco más la historia ¿Por qué Shiva permanece inalterable pese a que un ser del exterior la ha tocado? La respuesta, la podéis interpretar a través de este volumen.


La pequeña forastera es una serie para degustar, no para devorar. Lo hemos visto desde el inicio. Su goteo de información es un poco frustrante para el lector, pero a la vez, parte de su encanto. Es un circulo que cada vez se va haciendo más grande con algo prometedor. Este volumen es cuanto menos, el más íntimo de todos. Se enfoca de pleno en la estrecha relación que Shiva y el Doctor mantienen. El dibujo, sigue siendo el arma diferenciadora. Le otorga a todo ese grado de majestuosidad y tenebrosidad por el que nos sentimos atraídos. La sensación de cuento popular sigue vigente, como en cada panel que hemos leído. Cierra este volumen con una nueva situación,. Un nuevo punto en el camino, por así decirlo, que puede ser muy interesante.

Giant Days #4
Allison | Sarin | Fleming | Cogar (Trad. de Inma S. Andreu)
Fandogamia Editorial
Tpb |112 páginas | 10€
4 / 5



Tras el cliffhanger que nos dejaba nuestra querida Esther con su decisión al final del tercer tomo de Giant Days, regresamos justo después, cuando sus fieles compañeras de pasillo Daisy y Susan deciden ir a su rescate. ¿Quién no ha tenido crisis existenciales en su adolescencia y querido tirar todo por la borda? ¿Cómo se supera la ruptura de una relación que te ha calado hondo? ¿Qué tan difícil es independizarse para un estudiante? La cuarta entrega de Giant Days recupera toda su esencia y nos planta otra vez una flecha en el corazón directa a la nostalgia de nuestras propias experiencias universitarias.


La primavera ha llegado a la universidad de Sheffield, y con ella, los números 13 a 16 del divertido slice of life guionizado por John Allison. Una vez más, la entrega acierta de pleno al trasladarnos situaciones de lo más realistas aunque siempre con su puntito de gag. Una mirada al drama, los problemas y la diversión que suponen esos alocados tiempos que recordamos con nostalgia. Buscar piso para el próximo año, tener diferentes y extrañas citas o incluso, descubrir que no tienes talento para hacer una película de cine independiente. Una serie alegre y de lo más humana, disfrutable cuando tengas un momento débil y necesites la compañía de estas simpáticas adolescentes para alegrar tu pequeña patata.


Vuelve a estar a la altura, una vez más, el arte de Max Sarin. Recupera en esta ocasión las expresiones faciales y los caretos que tanto gustaban de la primera entrega. Crea para el volumen toda una galería de personajes, que quien más o quien menos, alguna vez ha conocido en sus vidas. Pero lo insuperable en esta entrega, es el color de Cogar. Alegre, con ese aire cartoon tan marcado y que, sin ninguna duda, se sale en el último número de este tomo ¿Cómo serán los exámenes finales y el verano de nuestro particular trío? En el quinto número lo sabremos.

Platinum End #7
Takeshi Obata | Tsugumi Obha (Trad. de Marc Bernabé)
Norma Editorial
Tankôbon | 192 páginas | 8€
3,25 / 5



Continuando justo tras el frenético volumen anterior, este séptimo tomo de Platinum End nos muestra por fin la historia de fondo de Kanade y por qué, al igual que el resto de candidatos a Dios, planeaba suicidarse. Mirai logra anular el virus asesino de Kohinata con la flecha blanca y encuentra una oportunidad para contratacar, pero en su interior, Mirai tiene un debate interno que le hace dudar. Este séptimo tomo de la serie me ha resultado hasta cierto punto, desesperante. Parece que está a punto de arrancar, pero nunca lo hace. En realidad, lo peor que le ocurre a Platinum End es que tiene un hermano de los mismos autores llamado Death Note que pone el listón demasiado alto.


El mayor fallo de la serie es la falta de calidad en el desarrollo de la trama. El universo que ha creado Obha es fascinante y las normas del juego dan muchísimo juego. Pero los discursos, que como en Death Note llenan páginas y páginas sin despegarte los ojos, aquí se sienten vacíos y repetitivos. Mientras Death Note te daba intensidad y tensión en cada página, aquí salvo algún giro peculiar, todo es esperable. Protagonista y villano son dos caras tan diferenciadas que no dejan pie a ningún conflicto moral. El lector tiene claro a quién dar su apoyo y eso quita interés a la obra. Aún con todo, solo por el arte de Takeshi Obata, ya merece la pena la lectura. Menudos planos y detalles. El señor Obata es un crack indiscutible.

Y vosotros ¿qué lecturas comiqueras me recomendáis?

viernes, 25 de enero de 2019

La costa más lejana, de Ursula K. Le Guin

La costa más lejana
Ursula K. Le Guin (Trad. de Matilde Horne)
Minotauro
Tapa dura | 240 páginas | 27,95€




Un año después del éxito con Las tumbas de Atuan, Ursula K. Le Guin decidía volver a su universo de Terramar para dar fin a la trilogía, como estaba originalmente concebida dicha saga. A día de hoy, sabemos que el Ciclo de Terramar no termino ahí, si no que dos títulos más como Tehanu (1990) y En otro viento (2001) le siguieron. Pero, tras la lectura de La costa más lejana, esta claro que era un proyecto de tres libros. El bildungsroman de Ged tenia que llegar a su fin. Esta tercera entrega, sin ápice de duda, cierra del círculo que Ursula había comenzado en Un mago de Terramar.

Ilustración de Rebecca Guay

Llega así el final de las aventuras del joven aprendiz de mago, aquel que conocimos hace mucho tiempo en un pináculo de tierra llamado Gont. El joven Ged, ahora ya con unos cuantos años encima y el titulo de Archimago de Roke bajo el brazo, se encuentra con un mal endémico. La magia está desapareciendo de toda Terramar. Tras la llegada del joven príncipe de Enlad a Roke con las mismas noticias, Ged decide que es el momento de partir y buscar el origen de este extraño fenómeno que esta atacando toda Terramar. El joven Arren y Ged partirán en la famosa barcaza Miralejos para ir hasta el rincón más lejano del mundo. Hasta la costa más lejana.

La novela, que irremediablemente recuerda en estructura a las anteriores, aunque con un desarrollo más lento y menos interesante, nos lleva con un estilo depurado y cercano a lo detectivesco por diversos rincones de Terramar. Cada vez el mal parece mayor, y Ged ira indagando más y más por diversas zonas del mundo para saber que ocurre. A la vez, el joven Arren, que guarda ciertos paralelismos en cuanto a personalidad con Ged, irá aprendiendo de su adorado maestro lecciones vitales para su formación como adulto. Como no podría ser de otra manera, Ursula concluye su viaje del héroe de forma lógica y como mandan los cánones establecidos por Campbell. Todo termina en el mismo punto donde este se inició, pero siempre dejando ese regusto de lección hacia la vida.

Ilustración de Charles Vess

Una tercera novela que vuelve a recalcar el alegato naturalista permanente en la obra de Ursula K. Le Guin. Ursula pone de nuevo en boca de todos la acción destructora de la humanidad contra la naturaleza, y como cada día acabamos un poco más con ella. En esta ocasión, también vuelve hablar de la dicotomía tan ambigua como eterna del bien y el mal. Rodea al ser humano y siempre funciona como su motor de acción. Asimismo, el tema central de La costa más lejana no deja de ser la inevitabilidad de la muerte y la aceptación de la misma. El motor de la vida pasa por la muerte, y debemos aceptarlo como tal. Sin una cara de la moneda es imposible que la otra tenga cabida. La costa más lejana es en si misma el final de un viaje, pero quizás, el comienzo de otro.

La tercera novela de Terramar supone un cierre perfecto del círculo. El ciclo vital de Ged ha concluido en un viaje por toda Terramar en busca del mal, con afables y majestuosos dragones de por medio, y el regreso de un rey a su trono que deberá ser el símbolo de Paz en el futuro. Puede que tenga menos sustancia e interés que las dos entregas anteriores, pero el estilo único de Le Guin es capaz de transportarte a un universo diferente con tan solo unas frases. Y solo por eso, sé que volveré a Terramar una y otra vez.

Otras reseñas de interés:

martes, 22 de enero de 2019

La tiranía de la novedad ¿Es real?

Lo admito. Soy el primero de la lista. La tiranía de la novedad me vence constantemente. Cada mes salen cientos de títulos que copan nuestras listas de lectura. Y desde que hago las de la revista Windumanoth, podría afirmar que el doble. A raíz de la polémica de los 30 libros de Marie Kondo y este fantástico artículo sobre deshacerse de los libros de Gabriella Campbell, me surgió otra reflexión que me resquemaba por dentro: ¿Cuántos libros compro tan solo por ser novedad y dejo en mi pila sin leer? ¿por qué lo he comprado, al fin y al cabo? ¿de verdad tanto quería tener y leer ese libro, cuando en mi pila reposan otros tantos que compre supuestamente con ese mismo interés? ¿por qué al final no los he leído?


Lo sé. Las editoriales tienen que vender. Las campañas de marketing hacen su trabajo. Vivimos en una sociedad de consumo, y es lógico que se nos incite a consumir. Pero reconozcámoslo, a veces se nos va de las manos. Mucho. Y vuelvo a ponerme el primero de la lista. Si cuento la pila de libros sin leer que tengo en mis aposentos… bueno, me da hasta vergüenza decir el número. Es alucinante la facilidad que tenemos los avezados lectores para acumular títulos y títulos en nuestras baldas sin haberlos tocado desde que los compramos. Tantos, que a veces llegamos a comprar algún título repetido y todo sin saberlo. Y sí, se que no soy el único.

Tsundoku. Ese término japonés que se ha puesto de moda para referirse a la acción de comprar libros y apilarlos sin leer. Vuelvo a ponerme como punta de lanza. Padezco tsundoku. También soy de esos que sueñan con una casa que tenga una librería enorme que cope toda una habitación y otros rincones de su casa. No está nada mal. Es un sueño bastante factible al ritmo actual de publicaciones y compras. Marie Kondo no estaría orgullosa de mí, eso seguro. Pero lo reconozco ¿no sería mejor tener tan solo libros que nos hayan marcado y no solo la pila con las novedades de turno? ¿no sería lo ideal que la coparan libros que hemos leído con verdaderas ganas y nos han llegado hondo?


Estas preguntas son un arma de doble filo. Claro, a mi me apetece leer novedades como el que más. Sería hipócrita decir otra cosa. Sobre todo, por que leo a mis compañeros bloggeros y me causan interés. Las reseñas y redes sociales tienen ese potente efecto. Porque quiero estar en la onda del momento. En la conversación del café del trabajo, como quien dice. Pero también tengo títulos anteriores. Títulos que ya no están tan de moda (aunque a veces se siga hablando de ellos), que en su momento no me dio tiempo a leer o que desconocía, pero que supuestamente me interesaron por algún motivo ¿Por qué no los leo ahora si ya los tengo en mi estantería? ¿Me interesan tanto realmente? ¿Qué guía mis lecturas?

De ahí venia toda mi reflexión y pensamiento tras todo el asunto de Marie Kondo. Y mi respuesta fue: La tiranía de la novedad. Siempre, o casi siempre, antepongo alguno de esos libros que tanto me apetece leer por la novedad de turno. Justo por que acaba de salir, porque alguien ha hablado de ella cuando me acercaba a mi estantería, por algún compromiso, o para poder hablar de ella en el blog y en las redes sociales en el momento. Me he dado cuenta de que tengo intereses y libros que me encantaría ponerme a leer, y no lo hago por esta tiranía que me mueve. Los voy dejando de lado con excusas banales como, por ejemplo, que es muy tocho y me va a llevar bastante tiempo poder terminarlo. Increíble, ¿verdad? Algunas veces, creerme, son excusas incluso más ridículas.


Pero me he dicho basta. Al menos, en parte. No me voy a obligar, claro. Obligar, sería caer en el mismo error de la tiranía ¿La tiranía de la antigüedad, quizás? En fin, voy a leer lo que me apetezca y cuando me apetezca.Ya debería hacerlo por mi propia salud lectora, eso me podríais decir. Nadie me obliga a nada. Es uno de mis hobbies. Pero, hasta ahora, no me he dado cuenta de la espiral que me envolvía poco a poco. De como esta tendencia había cambiado hasta mi forma de disfrutar de la lectura. Voy a moverme por mis estanterías cual felino y escoger lo que quiera, dejando atrás el factor de la novedad, la longitud o la excusa que me quiera poner. Si me apetece una novela corta, adelante. Que es un tochal de fantasía que rompe los brazos, pues lo mismo. Que es la novedad del momento, pues también. Sin excusas. Sin lamentos. Solo disfrutar como hacia antes. Paladear cada lectura.

Repito, que esto es una reflexión meramente personal y que solo quería compartir con todos vosotros, queridos lectores, por si alguno se ha visto en la misma situación. Creo que mi ritmo lector, perdido últimamente en el limbo, lo agradecerá. Y mi bienestar como lector, creo que también lo agradecerá. No digo que derroquemos la tiranía de la novedad, nada más lejos de la realidad. No digo que deba cambiar mis hábitos lectores por completo, ni que debáis cambiar los vuestros. Tan solo, yo voy a darles un giro de tuerca, tras darme cuenta, de que la tiranía de la novedad es real y me afecta más de lo que pensaba.

jueves, 17 de enero de 2019

Perséfone: Una revisión moderna del mito griego

Perséfone
Loïc Locatelli-Kournwsky (Trad. de Julia Osuna Aguilar)
Sapristi
Rústica | 224 páginas | 19,90€




Los retellings o adaptaciones de mitos y cuentos no son ninguna novedad. Se llevan haciendo durante muchos años. Wicked, Cinder,… y un largo etcétera de títulos. Y es que adaptar de forma moderna o inspiradora nuevas historias puede ser algo atractivo e interesante para el lector. Darle un giro de tuerca. Coger diferentes ingredientes de ellos y mezclarlos con algo moderno. Algo así es lo que propone Loïc Locatelli-Kournwsky, un dibujante francés con una influencia muy marcada por el arte japonés del manga. El autor coge la voz del mito griego de Perséfone, la hija de Zeus y Deméter obligada a desposarse con Hades, para darle una nueva visión. En Perséfone, Loïc construye todo un universo con referencias al mito griego, pero que a la larga, distan bastante del mismo para convertirse en una entidad propia rica en detalles.

Conocemos así a Perséfone, una joven bastante común que habita en Eliseus junto a su madre, la poderosa maga Deméter. Siendo hija de la famosa maga, todos esperan de ella una fuerza y unos poderes que no tiene. Esta totalmente frustrada. Además, unas pesadillas recurrentes sin sentido la persiguen todas las noches. Perséfone descubrirá la verdad sobre los orígenes de su nacimiento en una peligrosa aventura que la llevará hasta Infierno, el otro lado del mundo que solo es conocido a través de las leyendas contadas en Eliseus.


La historia, sencilla, bastante predecible y con unas últimas páginas algo apresuradas, embelesa rápidamente al lector gracias al mundo creado por Loïc y sus personajes. Entre medieval, victoriana e incluso con toques de finales del siglo XX, la mezcla de mitología con fantasía supone una fácil y agradable inmersión total en este nuevo universo. El halo de leyenda desde los primeros compases, con una introducción narrada en tono de mito, es un buen agregado. Aquí no hay dioses, pero Loïc suma su toque fantástico con magos y poderosa magia. Humanos con capacidades extraordinarias que son hereditarias. Una impronta mágica. Resulta un trasfondo tan poderoso y rico, que podría ser perfecto para situar más historias en él.

Si algo termina de hacer destacar Perséfone sobre otros títulos comiqueros es su arte. Combinando el gusto por el lápiz quebrado del BD francés con el diseño más cercano al manga japonés, Loïc genera una fusión única y atractiva. El francés dibuja con agrado las batallas, repletas de intensidad, posturas y expresiones fáciles de seguir. Pero también logra una ambientación que abre al máximo nuestras retinas, repleta de entramados y fondos recargados con detalle. Todo ello rodeado con una paleta de colores que tiran más  hacia el pastel y los tonos terrosos, pero que gusta de jugar con los contrastes para cada uno de los mundos. El dibujo es como un personaje más de la historia.


Pero no es lo único. Sus personajes, más cercanos al estudio Ghibli en su diseño, poseen el mismo gusto que el estudio de animación por la protagonista femenina, así como la fuerza y la defensa sobre la naturaleza. Comparten más elementos, como la búsqueda de la propia identidad o la critica hacia los conflictos bélicos. Todo ello cabe en Perséfone, con una historia que gira alrededor de intrigas políticas y otros tejemanejes de poder. Donde tenemos reinos enfrentados y el peligro de una gran magia acechando. Donde la amistad, las relaciones familiares y el ser bueno con el mundo, debería ser lo más importante.

Perséfone es una lectura deliciosa para cualquier amante del cómic y las novelas de fantasía. Se que es una frase manida, pero en este caso, lo es. Loïc crea un mundo rico e interesante en su construcción, combinando una trama más predecible con elementos del mito griego, la fantasía y la adolescencia. Puede que pierda el timón del ritmo en el último cuarto apresurando sobremanera lo hechos, pero la lectura no pierde fuerza ni interés. Ojalá leamos alguna vez nuevas aventuras de Perséfone por Infierno y Eliseus.

lunes, 14 de enero de 2019

Una canción de muy lejos, de A.F. Harrold

Una canción de muy lejos
A.F. Harrold (Trad. de Gemma Rovira)
Blackie Books
Tapa dura | 230 páginas | 16,90€




¿Puede una extraña amistad surgir de los momentos más inesperados? Hace casi un par de años llegaba a mis estanterías Los imaginarios, de A.F. Harrold. Un libro middle grade que se convirtió instantáneamente en mis favoritos y más recomendados. Tanto por su historia como mensajes, aparte de las bellas ilustraciones de Emily Gravett, era un libro middle grade casi perfecto para todas las edades. Y ahora parece que el autor inglés repite la jugada. En esta ocasión, asociado con el ilustrador Levi Pinfold, nos narra una historia misteriosa, con cierto toque espeluznante, y un mensaje claro hacia los prejuicios.

¿No deberías estar agradecida a quién te salve del matón de la escuela y sus secuaces? Eso se pregunta Frank, nuestra protagonista, cuando Nick la rescata de Neil Noble y sus acólitos Rob y Roy. Pero resulta que Nick Underbridge, grandote, feo y con mal olor, no es alguien con el que deban verte. Cuando Frank tiene la intención de dar las gracias e irse de la casa de Nick tan rápido como pueda, una música comienza a sonar. Es reconfortante, hermosa y dulce. Frank no quiere dejar de escuchar esa música. Por ello, volver a ver a Nick y acudir a su hogar. Todo esto llevará a nuestra joven protagonista a descubrir los secretos que oculta la casa de Nick.

Ilustración interior de Levi Pinfold

Harrold escribe una historia simple pero efectiva, repleta de encanto, imaginación, algún momento chistoso y otros un tanto espeluznantes. Un libro para todas las edades, escrito de forma casi poética en ocasiones, creando un velo de fantasía alrededor de la pura cotidianidad. Recuerda, por momentos, a la atmósfera oscura que rodea El océano al final del camino de Neil Gaiman, o la mezcla de realidad y fantasía que se solapan en Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness. Una canción de muy lejos transporta al lector a la más pura realidad donde todo parece ser posible ¿existen otros mundos? ¿qué son esas sombras que nos rodean? ¿por qué pasan cosas que a veces no entendemos? Preguntas que todo niño se ha hecho alguna vez durante su infancia.

Pero, lo más interesante de Una canción de muy lejos, es que trata al lector de forma sincera. Casi tanto, que uno no puede evitar sentirse identificado. No deja de hablar sobre los prejuicios y lo equivocadas que son las primeras impresiones ¿quién no ha pensado alguna vez, en su tierna infancia, en no hacerse amigo de alguien por lo que decían de él? También presenta una visión clara sobre las consecuencias del bullying, pero a la vez, plantea a través de Frank todo un viaje de superación. La niña muestra una mejora lenta pero segura para encontrar su fortaleza interior. A través de diálogos con su propio estómago, Frank lidia batalla tras batalla hasta salir airosa. Y, por último, como muchos libros middle grade, nos habla de amistades improbables que surgen de lo inesperado. De esas uniones que están destinadas a encontrarse, pese a que ellos no lo sepan en absoluto.

Ilustración interior de Levi Pinfold

¿Y cómo redondear esta pequeña historia? La respuesta, son las ilustraciones a pluma y tinta de Levi Pinfold. Cada una de ellas sabe capturar el aire tétrico y mágico que rodean las palabras de A. F. Harrold. Permite a los lectores imaginar y meterse de lleno en la historia. Visualizar las criaturas sobrenaturales que aparecen en el texto. Dar vida a la imaginación. Unas criaturas que encajarían a la perfección en cualquier película de Tim Burton, por cierto. Las ilustraciones, oscuras y misteriosas, siniestras e ingeniosas, nos dejan constantemente ese halo de inquietud que nos envuelve a seguir leyendo. Y esa, si que es una buena melodía que seguir una y otra vez.

Misteriosa, desconcertante por momentos y llamativa. Una historia de fantasía sobre la amistad y la lealtad con cierto toque paranormal. Es una historia sobre el bullying, la lealtad y dos mundos que parecen convivir juntos. Con un regusto a Gaiman, Una canción de muy lejos es una historia que gustará a todas las edades, repleta de esa magia que parece rodear nuestro día a día. Y además, cuenta con unas magníficas de Levi Pinfold. Si el estudio Laika o alguien del estilo me esta leyendo, ojalá quieran animar en la gran pantalla esta pequeña historia.

jueves, 10 de enero de 2019

Escuadrón, de Brandon Sanderson

Escuadrón
Brandon Sanderson (Trad. de Manu Viciano)
Nova
Rústica | 528 páginas | 19,90€




Pocos autores tienen el ritmo de publicación y escritura de Brandon Sanderson. Es algo que todos conocemos, y por lo que muchos le admiramos. Obviamente, no puede mantener sus estándares en todas sus obras. Es prácticamente imposible. Tras terminar hace un par de años con su trilogía juvenil de los Reckoners, el autor ha emprendido un nuevo proyecto de semejantes características. Se trata de una tetralogía de ciencia ficción que prometía en sus propias palabras ser un cruce entre Como entrenar a tu dragón y Top Gun, así como algún ingrediente de Star Wars y El juego de Ender pululando de por medio ¿Lo ha conseguido de nuevo el autor de Nebraska?

La respuesta corta es un SI en mayúsculas. Sanderson construye una historia de aventuras espaciales repleta de frenéticas batallas con cazas estelares. Pero además, factura una historia de aprendizaje y autodescubrimiento, que aunque ya hemos leído y visto en más ocasiones, esta ejecutada con tal sencillez, maestría y efectividad, que la hace muy disfrutable. La fuerza de Escuadrón reside en sus personajes, más que en toda su historia. En cómo evolucionan y funcionan todos juntos. La novela va volviéndose más dramática, intensa y seria con el paso de las páginas, haciendo caer un telón de realidad. Algo que le sienta muy bien al tono y ritmo del libro. Un tempo en continuo ascenso, que nos deja mirando hacia arriba, a punto de tocar las estrellas.

Fragmento de la portada original

Escuadrón nos pone en el lugar de Spensa, una joven adolescente que vive en Detritus. Este planeta es el último resquicio de humanidad vigente tras tener que abandonar la Tierra hace muchos años. Los humanos de Detritus se encuentran a un paso de la extinción, atrapados por el constante ataque de los cazas y bombarderos estelares pertenecientes a los krells, unos misteriosos alienígenas. Los Desafiantes, como se hace llamar la unión de clanes humanos en Detritus, vive bajo la superficie, excepto, un pequeño grupo de temerarios pilotos que se dedica a surcar los cielos e intentar resistir. La joven Spensa sueña con pilotar uno de estos cazas estelares y combatir a los krells desde pequeña. Ante ella, se impone un gran obstáculo: su familia lleva años marginada y rechazada por la cobardía de su padre en la batalla definitiva.

Narrada en primera persona, con algún intermedio dirimido por la almirante Férrea, Sanderson plantea una historia de ciencia ficción con ciertos toques de fantasía que vamos descubriendo conforme pasan las páginas. Partiendo de la inocencia de una joven Spensa, que destila pura arrogancia con su tono desenfadado, la novela torna hacia una dimensión de realidad donde no todo es lo que parece al principio. La extraordinaria dinámica grupal hace que la visión de la adolescente vaya cambiando, al igual que la nuestra. Sanderson ofrece al lector una sólida y fluida construcción de todo su escenario, aprovechándose de entrenamientos y ciertos momentos para destilar información, pero sin abrumar, como le ocurre en otras ocasiones. El mundo de Escuadrón está repleto de capas y secretos que deben desvelarse con el paso de las páginas y en el momento justo para surtir el efecto deseado. Y funciona, aunque sean esperables.

Diseño de nave por Simon Moon

Pese a ser una lectura ligera y la mar de entretenida, Sanderson ha puesto real hincapié en algunos temas, como el coste que puede tener llevar a cabo tus sueños y la búsqueda de identidad. Estos dos pilares evolutivos serán los que hagan de la vida de Spensa un tour de lecciones constante ¿Cómo levantarse de nuevo cuando nuestras mayores convicciones se derrumban ante nuestros ojos? ¿Cómo no tener miedo a incumplir las expectativas puestas en ti? ¿Quién es capaz de renunciar a lo que más anhela? ¿Cómo superar el dolor por la pérdida? Sanderson explora todas estas cuestiones a la vez que realiza un pequeño ensayo sobre las consecuencias de una guerra violenta que parece no tener sentido ni fin.

Escuadrón es la primera novela de una tetralogía, pero para nada adolece de ello. Podríamos pensar que se trata de tan solo prólogo, pero no lo creo del todo. Con una trama prácticamente autoconclusiva, Sanderson hace de esta frenética aventura espacial un inicio ideal para entrar en la saga y probar. Además, tras unas agitadas cincuenta páginas finales, la conclusión de la novela no supone un cliffhanger del que quedarse colgado durante años. Son, más bien, un nuevo peldaño en la historia que nos quiere contar. Una puerta a mayores aventuras y revelaciones. Un camino que supone nuevas dimensiones ante el conflicto que nos ocupa. Una senda que estoy deseando explorar en mi caza estelar.

Divertida, entretenida, aventurera. Si tienes ganas de una lectura juvenil con cazas estelares de por medio y batallas repletas de pew-pew, Escuadrón es tu novela. El nuevo universo de Sanderson presenta un elenco de personajes de lo más carismático, que funciona muy bien como grupo ¡Y una de las IA más simpáticas! Estoy esperando con ganas la publicación de Starsight el año que viene, segunda entrega de la saga. Pero antes, disfrutemos de la novella Defendiendo el Elíseo, que la gente de Cosmere.es esta traduciendo, y hará la boca agua de todos los lectores de Escuadrón ya que sucede años antes y deja perlas de interesante información.

lunes, 7 de enero de 2019

Proyectos de lectura para 2019

Nuevo año, nuevos propósitos. Y en este nuevo ciclo de 365 días tengo una nueva meta. No ponerme más retos ¿Por qué? Sé que no los voy a cumplir. Nunca, o casi nunca, lo hago. Pero eso no quiere decir que no me vaya a intentar embarcar en proyectos de lectura. Eso es como lo quiero llamar. Proyectos. No implican un reto, si no que es algo que proyecto hacer. Que me gustaría hacer. No es una meta por cruzar, ni algo retador en sí mismo. Por eso, este 2019 me planteo un par de proyectos de lectura, aparte del siempre rumor en mi cabeza de querer ponerse al día con el Cosmere de Brandon Sanderson (nada menos que tres buenos tochales y uno más normalito me faltan) u otras series de fantasía míticas que tengo empezadas, como La saga de Geralt de Rivia ¿Les queréis echar un ojo?

Las pilas son interminables. Lo sabemos, es así. Siempre se quedan obras y obras sin leer. La tiranía de las novedades es muy fuerte, y hace que se acumulen muchas “deudas pendientes”. Tengo en mi trayectoria lectora muchos libros y títulos pendientes, sobre todo de años anteriores. Es por eso que he escogido los 12 que más me han llamado la atención entre los que ya reposan en los peldaños de mis estanterías. Sin ningún orden ni concierto, vamos a ello.
Buenos presagios (Timun mas), de Neil Gaiman y Terry Pratchett

Los viajes de Tuf (Nova), de George R. R. Martin

La historia interminable (Alfaguara), de Michael Ende

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Minotauro), de Philip K. Dick

Siempre hemos vivido en el castillo (Minúscula), de Shirley Jackson

La ciudad y la ciudad (Nova), de China Mieville

En las montañas de la locura (Libros del Zorro Rojo), de H.P. Lovecraft

Matilda (Alfaguara), de Roald Dahl

Guía del autoestopista galáctico (Anagrama), de Douglas Adams

Jonathan Strange y el Señor Norrel (Salamandra), de Susana Clarke

Entre extraños (RBA), de Jo Walton

Bolas extra: La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski; Drácula, de Bram Stoker; Hellraiser, de Clive Barker.

No podía faltar, por supuesto. Como siempre, me voy a proponer una serie de títulos con respecto algunos de los autores que ya han confirmado su asistencia al próximo Celsius. En vez de ponerme mil libros como en las anteriores ocasiones, o toda la obra de un autor, he escogido algunos títulos en particular que ya estaban desde hace tiempo (o no tanto) en mi radar lector. Let´s go and read!

Seraphina y Escamas (Nocturna), de Rachel Hartman

Rosalera (Runas), de Tade Thompson

La casa de arenas movedizas (Orciny Press), de Carlton Mellick III

La vieja guardia (Minotauro), de John Scalzi

El núcleo del sol (Roca Editorial), de Johanna Sinisalo

Una edad difícil (Nevsky Ediciones), de Anna Starobinets

Y vosotros, ¿tenéis algún proyecto de lectura entre manos?