lunes, 30 de julio de 2018

Neimhaim: El azor y los cuervos

Neimhaim: El azor y los cuervos
Aranzazu Serrano
Fantascy | Plaza & Janés
Rústica | 768 páginas | 21,90€



Hace 40 años aproximadamente que el reino de Neimhaim fue formado. La Alianza entre los clanes kranyal y djendel fue un paso adelante para los habitantes de estas tierras. Los hijos de la Nieve y la Tormenta, Ailsa y Saghan, se proclamaron como los Reyes Blancos y gobiernan la región desde su alzamiento. De igual modo que las Eddas, Aranzazu Serrano avanza en los años del reinado de Neimhaim para llevarnos al día en que Jörn -el hijo de los Reyes Blancos- regresa de su obligado exilio en las conocidas y agrestes montañas de Karajard para afrontar su destino. Él es el primer dos sangres, nacido como la prometida fusión entre ambos clanes tal cual la Profecía auguraba.

Un gran destino le aguarda. Las Hilanderas así lo han escrito. Debe desafiar a su madre -la gran reina blanca Ailsa Bäradlig- en un duelo a espada. Además, le espera un matrimonio concertado con una mujer que ni siquiera conoce. Lo que nadie sabe es que una sombra vuela sobre el reino de Neimhaim. Un secreto que lleva demasiado tiempo guardado respecto a dos hermanas gemelos dará un vuelco tanto sobre la vida de Jörn, y sobre todo Neimhaim. Aranzazu consigue mezclar nuevos y viejos personajes en una historia completamente nueva, aunque con alguna reminiscencia al volumen anterior. Añade a la mezcla una pizca más de épica y madurez, desgarra de nuevo ciertos estereotipos tradicionales de la fantasía, y aborda de forma más seria un conflicto moral en ciernes.

"Una tormenta aún más grande estaba por venir. Una tempestad como nunca había conocido, que barrería todo lo que era y cuanto había querido."
Novela coral, ante todo

Ya en Los hijos de la Nieve y la Tormenta la autora madrileña demostraba que le gusta construir todo tipo de personajes. El arco de evolución de cada personaje es constante. Todo crecen y se desarrollan de manera coherente y fiel a sus principios. Al final del libro, es palpable la cantidad de aristas y facetas que arrastra cada personaje. Comprendes -aunque no las compartas- las decisiones de algunos personajes con los que no te identificas. Aranzazu pone especial énfasis en retratar sus personajes, creando una especie de mundo interior para cada uno. Un homenaje a las sagas nórdicas, pobladas siempre de muchos personajes, tanto destinados a la grandeza como a la peor de las muertes.


La nueva generación de personajes se entremezcla con la anterior para escribir su propia historia. Su propio legado. Las reminiscencias vikingas y celticas siguen a la orden del día en cuanto a inspiración, pero en esta ocasión hemos de añadir un sustrato de la cultura sumeria (que detalla Aranzazu al final del libro) para crear una nueva raza. Un factor que dota a la novela de un nuevo misticismo. Puede que Neimhaim haya dejado un poco de lado el halo divino nórdico de su primera entrega sin la aparición de tanta deidad, pero a cambio nos regala una nueva y misteriosa raza no exenta de su propio exotismo y particularidad.

Dudas, miedos, limitaciones y fortalezas. Cada personaje es capaz de sorprender en su evolución. A veces, es inesperado hasta donde son capaces de llegar y hasta donde han cambiado para el lector conforme pasan las páginas. Esta claro que ninguno es la sombra que se avistaba al principio, pese a que algunos de sus pilares estuvieran presentes para el ávido lector. Pero si algo busca El azor y los cuervos es romper moldes. Si bien la primera entrega nos ponía en la piel de una guerrera, aquí Aranzazu nos planta delante de un héroe homosexual como hace Richard Morgan en Sólo el acero. Pero no solo eso, por toda la novela planea una sensación de canto al amor libre en sus personajes, como ella misma explico en la entrevista que le hicieron en 20 Minutos.

‘En El azor y los cuervos hay cinco personajes protagonistas y no solo hay uno homosexual sino que en general, en todo el libro, he querido que el concepto de amor sea muy abierto. He querido demostrar que el amor es amor independientemente de quién lo da y quién lo recibe.’

Una historia. Tres libros

La segunda entrega de Neimhaim tiene todos los elementos necesarios para poder leerse de forma independiente. Mapas, glosario y algunas explicaciones rápidas que acompañan durante los primeros compases. El estilo preciosista y altamente descriptivo de Aranzazu sigue a la orden del día, con particular habilidad visual para las narraciones más épicas. Bien es verdad, que el lector anterior estará más comprometido con el escenario -que consigue ampliar y revisitar en profundidad- y los personajes anteriores por lo que su disfrute será mayor. También repite en esta segunda entrega su particular estructura. De nuevo nos encontramos con tres libros completos, cada uno de ellos dividido en dos partes.

Representación de Njardarheimr

En el primer libro llamado Dos Sangres nos encontramos con la presentación de la historia. Aranzazu va pelando capa a capa a cada personaje, haciendo brotar el nudo y meollo de la historia. Nos lleva con buen tempo a través de estos nuevos protagonistas de forma emocionante. Será el segundo libro, Un nuevo rey, la que suponga un momento valle para el lector. Un buen puñado de páginas que hacen una pausa en el conflicto principal de la historia y que podría haberse resuelto en bastante menos texto. Narrados con tino y acierto, con pulso y emoción, no suponen más que un pequeño alto en el camino entretenido y poco original. Será en la tercera, El azor herido, donde las revelaciones se pongan a la orden del día. Con cierta sensación apresurada, la historia coge un ritmo vertiginoso para cerrar de nuevo por completo su historia. Los saltos de un punto a otro son constantes. Eso si, siempre dejando un resquicio para una nueva -y esperada- tercera entrega.

El conocimiento es poder

Ya he hablado sobre el canto al amor que impera por toda la segunda entrega de Neimhaim. Pero si creo que hay un tema que sobrevuela es el de la importancia del conocimiento. Tanto el conocimiento de uno mismo, el conocimiento del entorno que te rodea o el simple conocimiento cultural. Aranzazu potencia la idea de que la sabiduría es una clave de poder a través de varios personajes. Un ciego y un manco demuestran que a veces se puede ser más fuerte con inteligencia que con la simple fortaleza física. La inteligencia es un arma más y si se sabe usar, es mucho más peligrosa. Tanto que puede terminar con reinos enteros o auparte hasta el poder.

"La inmortalidad que buscas no está en vivir eternamente sino en conservar vuestro precioso conocimiento. La sabiduría jamás debe perderse."

La segunda entrega de Neimhaim gana en madurez, epicidad y conflicto moral. Sin embargo, pierde cierto halo de misticismo divino que hacia relucir la primera entrega. A cambio nos entrega una serie de engaños, de giros argumentales inesperados, y una constante evolución palpable de todos sus personajes. Espero que las Hilanderas vuelvan a maniatar los hilos de Aranzazu y su teclado para que podemos volver a pisar las tierras de Neimhaim en una tercera entrega con nuevos y viejos protagonistas.

Otras reseñas de interés:

jueves, 19 de julio de 2018

Querido Celsius 232 de 2018

Un año más has sido increíble. Nunca decepcionas. Siempre consigues sorprenderme. Cada maldito año. Da igual que venga bajo de ánimo o arriba del todo. Siempre me voy con una inyección de energía y con la sensación de haber vivido 5 días en una realidad paralela. En un planeta diferente ¿Cómo lo haces cada vez?

Con presentaciones y mesas redondas

Cada año tenemos la fortuna de contar con grandes autores y presentaciones. Este año las dos grandes estrellas de cartel eran Becky Chambers y Kameron Hurley. Ambas sobrepasaron las expectativas en cada presentación y momento. Gozaron el festival, y nosotros con ellas. Kameron, un huracán de energía y alegría que era pura animación en cada intervención. Becky, un osito abrazable con una actitud positiva ante la vida repleta de caracter.

Pero no eran las únicas. Laura Lee Bahr y Corinne Duyvis también se ganaron nuestros corazones. Laura, reina del bizarro coronada por Hugo Camacho, tuvo un par de charlas de lo más divertidas y a la vez interesantes para conocer este género, con unas intervenciones de lo más elocuentes. A su vez, Corinne conquisto y convenció a muchos en su pequeña presentación sobre el ángel que se escondía bajo ese pelo rosado, y la necesidad de leer su historia.

Foto del twitter del Festival Celsius 232

Hay más. Claro que sí. Como siempre es un placer escuchar a Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, porque siempre nos aportan algo nuevo y son muy divertidos. Descubrir a Rocío Vega en el encuentro organizado por La Nave Invisible junto con la magnifica Felicidad Martínez y Kameron Hurley, fue de lo mejor del festival en el plano personal. Su desparpajo y forma de hablar hizo que La compañía Amable se viniera bajo el brazo.

Por supuesto, disfrutar de Elia Barceló. Es un placer poder tenerla casi cada año y escuchar su sabiduría, al igual que a Lola Robles, Ricard Ruiz y Teresa Pellisa. La sorpresa total fue Mariana Enríquez. La había escuchado en una entrevista del podcast Neo Nostromo y ya me había encandilado, pero en directo aún ha sido más impactante. De verdad, las ganas de leer a la autora argentina son enormes. Cuando Elías Combarro suba el vídeo en su blog, esta es de las que tenéis que ver obligatoriamente.

Con la gente

Esto puede ser el leiv motiv del Celsius 232. Una de las frases de venta. Pero no es marketing barato. De verdad. De verdad de la buena como diría Shrek. Lo he comprobado año tras año: quien viene al Celsius 232 solo quiere repetir. Siempre que termina una edición y he conocido gente nueva solo preguntan si pueden reservar ya los hoteles para el año siguiente. Es pura adicción y droga para nuestros cerebros. Es tal la sensación de amor y bienestar que nunca la quieres dejar escapar.

Foto de Isa con el gran Esteban Betancour

El festival es una experiencia única. Comidas multitudinarias, terraceo a diario, charlas en las colas de firmas. El ambiente del festival es de respeto, igualdad y amor por los libros. Todos nos sentimos arropados por el festival y entre todos creamos esta sensación. Sin esfuerzo, el amor por este universo se junta en los pequeños rincones de Avilés. No es raro juntarse en cualquier mesa del bar, meterse en cualquier comida y ser siempre bien recibido. La comunidad es real, palpable e inigualable.

Con la comida

Como no. Como asturiano vendo esto mejor que nadie. O eso creo yo. Soy el gurú culinario por excelencia, pese a que mi apariencia delgada no lo pueda demostrar al 100%. Ya no solo hablamos de los famosos cachopos o de las gigantescas tablas del Tierra Astur. En Avilés -y en Asturias en general- se come como en pocos sitios por esos precios. Menú del día o a la carta, la cosa y la calidad casi nunca decae.

Tablón asturiano en el Tierra Astur

Fabadas y potes. Croquetas y cachopo de champiñones del Mesón Viana. Tapas de A feira. Tortos con picadillo. Menú del día de La Alfarería. Desayunos en La Biblioteca. Pinchos en cada bar donde te tomas algo, como los bollos preñados de El Nogal o el pinchito pre-desayuno. Si algo tenemos en Asturias es que sabemos cuidar a la gente, y esto, es un motivo más para gozar un poquito más del Celsius cada año.

Con firmas y compras

La ropa esta sobrevalorada. Para venir y disfrutar el Celsius 232 prima traer espacio en tu maleta. O si no estar dispuesto a enviarte algo por correo a casa. Es imposible no volver con una buena ristra de libros y firmas. A las compras que más o menos tenías pensado hacer, siempre se suman las compulsivas. Una charla interesante, una recomendación a la que no te puedes resistir o simplemente porque algo te llama poderosamente la atención. Salir de aquí con unos cuantos libros más y ganas de leer a tope es algo que se cumple año tras año. Cuidad vuestras carteras.

Firma y dibujo de Marina Vidal


Con experiencias increíbles

Tengo un idilio continuo desde hace 7 años que comenzó el festival. Cada año me ha pasado algo increíble. Yo lo llamo mi “momento Celsius”. El primer año conocí a cuatro personas increíbles en la cola de George R. R. Martin, una a la cual veo casi cada año con ilusión (un saludo Cris, sé que me lees). Otro año pude conocer a Tim Powers en un momento casi surrealista, y se ha convertido en uno de mis autores favoritos. Otro de ellos tuve mi momento con David Mitchell, del cual todavía, lo creáis o no, me cuesta hablar en persona. Se me atropellan las palabras al recordarlo.

Este año he presentado por primera vez en el festival. Puedo decir que he abierto el Celsius 232 de 2018. Ver mi nombre en el programa fue una sensación fantástica. Presentar la revista Windumanoth ya fue una gozada, pero encima justo tras terminar vi mi nombre en un par de publicaciones que justo salían en el festival, y redondearon la jugada. También firmar o dedicar algo por primera vez, nunca me había sucedido algo similar y puede ser una grata experiencia.

Foto de Isa con Becky Chambers, Antonio y Alex

Pero este año el “momento Celsius” ha sido Becky Chambers. He tenido el honor e inmenso placer de comer y cenar junto a ella un par de veces. He podido dar un paseo a solas con ella por las preciosas calles de Avilés conversando, simplemente, de todo un poco. De verdad, hablar con Becky ha sido una inyección de energía. Una cura para el mundo. Una fuerza que me ha removido un poco por dentro, y me ha dado esperanzas y ganas de creer tanto en mí mismo como en las personas. De creerme con la fuerza de nuevo para hacer lo que quiera.

Encontrarse con tus amigos

Algo que me permite el festival es reunirme con mis amigos más queridos. Con esas personas especiales que he ido conociendo a lo largo del tiempo en las redes. Son 4 o 5 días muy intensos, repletos de momentos juntos. Por eso la depresión post-Celsius es aún más fuerte. De repente rompes el cristal y no te sientes tan arropado como todos estos días en los que ni siquiera te planteabas abrir el correo del trabajo. El tiempo pasa volando y tu mundo paralelo estalla en mil pedazos. Lo único que importaba era a que presentación íbamos, donde íbamos a comer y en que bar estamos tomando algo.

Simplemente GRACIAS


El Celsius 232 es algo especial. Cristina, Jorge y Diego se dejan la piel año tras año para darnos unos días alucinantes. Aunque los veas que no pueden más, ellos siguen y siguen, como una maquina que no puede parar. Si los veis por el festival, salúdales siempre. No solo ellos, tienen detrás un equipo de colaboradores que lo dan todo también año tras año. Gracias, sin vosotros, nada de esto sería posible. Sin vosotros mi vida sería totalmente diferente en este momento. Sin vosotros no tendría los 5 mejores días del año marcados a fuego en el calendario. Nos vemos el año que viene. Una vez más, no me lo pienso perder.

¿Te vienes?

viernes, 6 de julio de 2018

El verano ya llego, ya llego...

Llega el verano. Llega el calor, la playa, las vacaciones para algunos y las extensas jornadas laborales para otros. Si algo marca la etapa veraniega en un lector de género (aparte del Celsius en julio) es quitarse del medio todos esos pendientes que ha ido apartando por razones incomprensibles durante el resto del año. El panorama editorial nos da un ligero (muy ligero) respiro y los ávidos lectores aprovechamos el momento para hacer bajar nuestra pila (y que en septiembre vuelva a subir exponencialmente). Hoy os presento en el blog mis propósitos lectores para este verano como ha hecho Dani Garrido en El Caballero del Árbol Sonriente (que no cumpliré ni de broma). Let´s go!

Novelas

Uno de mis propósitos para este verano es continuar mi descubrimiento de la fantasía con Ursula K. Le Guin. Allá por febrero disfrute enormemente descubriendo su figura y quiero continuar con ello. Como mínimo tengo intención de leer Las tumbas de Atúan (Minotauro), pero en mi meta también entra la tercera entrega. La costa más lejana (Minotauro).


También un poco de fantasía patria. Hace tan solo un mes y pico la editorial Insólita publico de golpe toda La saga de la Ciudad de Juan Cuadra. Tras ya haber leído El libro de Ivo dentro del volumen Sangre, mi idea es que durante los tres meses de verano devorar (o que me devoren) los tres libros restantes para completar sendas entregas y la saga completa.


Una intención marcada para el verano es volver a los caminos del Cosmere de mi adorado Brandon Sanderson. Mi idea es leer Sombras de identidad (Nova) de una vez por todas tras haber disfrutado del entretenido Aleación de ley el pasado noviembre. Como meta también ponerme con alguna de las historias de Arcanum ilimitado (Nova), pero ya veremos. Lo de Palabras Radiantes (Nova) lo dejamos ya para septiembre (o más tarde).


Un Tim Powers al año no hace ningún daño. Es por ello que quiero ponerme de una vez por todas con la reedición de Última rond(Ediciones Gigamesh). Cerveza, pesadillas y cartas de poker por el medio con la excelente prosa del maestro de Búfalo. Suena bien.


Tampoco hace nada de daño leer algo de ciencia ficción, que parece que la tengo apartada últimamente. El libro de Joan (Alpha Decay), de Lidia Yuknavitch lleva un tiempo llamando en mi pila. Promete una space-opera de trascendencia filosófica con dosis de teoría feminista y componente transhumanista.


Y por último, y para nada menos importante, otra pizca de fantasía patria. El último sueño (Minotauro), la última novela de Guillem López, promete una fantasía urbana repleta de bandas callejeras en una ciudad que se viene abajo. Promete mucho, y más por ambientarse en el mismo mundo que la excepcional La polilla en la casa del humo.

Novelas cortas

Si algo ha salvado mi ritmo lector este año son las novelas cortas. Y es que su corto formato a veces vienen bien para recuperar el habito lector perdido. Una de las que se me ha quedado en la pila es La balada de Tom el negro (Runas), de Victor Lavalle, donde el autor da una vuelta de tuerca a la historia El horror de Red hook del maestro Lovecraft.


Tenía que estar si o si en esta pila una de las publicaciones más esperadas. Cada corazón, un umbral (Runas) de Seannan McGuire, ganadora de los premios Locus, Nebula y Hugo en 2017, promete las delicias de todos los lectores. ¿Qué ocurre cuando los niños que han viajado por esas historias de fantasía regresan y no consiguen adaptarse a la realidad ni son aceptados por sus familias? 


Otra de las que lleva tiempo en la pila es Nueva madre (Editorial Cerbero), de Eugene Fischer. Una novela repleta de planteamientos morales y temas delicados a día de hoy. Conoceremos a Tess Mendoza y las repercusiones de un hecho extraordinario que lleva cinco años sucediendo: las mujeres se quedan embarazadas de forma espontánea cada vez que ovulan.


Y por último, una pequeña trama. Aunque lo meto en novela corta, las cinco entrega recopiladas de Crónicas del fin (Alethé), de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina bien podían postular como novela. Aunque ya he leído las dos primeras entregas (que voy a releer), se me antoja el libro perfecto para ir intercalando en verano. Aventuras, apocalipsis, sangre, vísceras, bichos repugnantes y Winston. Nada puede salir mal.

Antologías

Si algo veo que tengo en mi pila y se ha ido acumulando bastante este año es el tema de las antologías. He escogido cuatro para la ardua tarea veraniega. La primera de ellas es Poshumanas (Libros de la Ballena), uno de los volúmenes que compone la antología de autoras de ciencia ficción española coordinada por Lola Robles y Teresa López Pellisa. El porque he escogido este y no Distópicas (que también caerá en algún momento) es simplemente gusto personal y de una temática que me atrae más. Con nombres como Felicidad Martínez, Nieves Delgado, Laura Fernández, Carme Torras y unas cuantas más, apetece mucho.


Otra de las que llaman a mi pila es El viento soñador y otros relatos (Sportula), coordinada por el incombustible Mariano Villareal. Ha sido difícil decidir con cual de las dos antologías que ha publicado este año me quedaría, por que Ciudad nómada y otros relatos (Sportula) también tiene una pinta extraordinaria. Pero lo siento, Tim Pratt llama fuerte a mi puerta. La antología también contiene relatos de la gran Cristina Jurado, Ferran Varela, Mike Resnick, Caroline M. Yoachim y unos cuantos buenos nombres más. Calidad, Mariano siempre da calidad.


Una de las últimas publicaciones de la por desgracia desaparecida Fata Libelli ha sido Ars Luden, de Charles YuVideojuegos, referencias pop, humor y desamor para reflexionar sobre la soledad, la familia, el trabajo y las relaciones humanas, todo en relatos veloces, ágiles e inolvidables me esperan en las páginas virtuales de esta antología.


Y por último, tengo ganas de reencontrarme con Víctor Guisado. Tras asombrarme infinitamente con Me trago el igualma (Ediciones El Transbordador) a principios de año, espero volver a disfrutar con esa espectacular forma de narrar del autor extremeño en estos cuatro relatos que contienen El jugador impasible y otros gritos camuflados de relato (Ediciones El Transbordador).

Cómics
Y si, ya llegamos a la última sección. A estas alturas pensareis: pero este chico de que va con esta lista. Como digo arriba, esto es solo como los propósitos de año nuevo, yo me los pongo, luego ya... Y claro, no podían faltar los cómics, que también bien vienen para llevarse a la playa o entre jornada y jornada laboral mientras tomas el necesario café vía intravenosa.


Una intención clara es continuar mi relectura mensual de Sandman (ECC Ediciones). Estoy avanzando a un tomo por mes, y creo que voy a seguir así, aunque muy pronto comienza ya el motivo de estas relecturas, el lanzamiento de las nuevas series del Sandman Universe a finales de este mes en EEUU. Por lo tanto espero leer los tomos 4, 5 y 6 durante este verano y seguir disfrutando una vez más de Sueño antes de caer en las nuevas series.


No puede faltar manga en mi vida. Se ha vuelto hacer necesario al 100%. Y me alegro de ello, porque estoy descubriendo historias que me fascinan. La nueva obra de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata me tiene bastante enganchado, y por supuesto, planeo seguir con Platinum End (Norma Editorial) durante este verano con un tomito por mes. Ángeles, batallas por ser dios, giros inesperados y dibujo más que digno del tandém creador de Death Note.


Uno de mis cómics pendientes desde hace bastante tiempo es el alabado Monstress (Norma Editorial) de Marjorie Liu y Sana Takeda. No sé, lo tiene todo. Tanto la historia y el dibujo me parecen de lo más atractivos. De este verano no puede pasar, que el volumen 2 sale publicado justo a finales de Agosto.


 Un poco más de manga. Y el shonen nunca esta demás para divertirse en la playa. Uno de los planes de este verano es ponerme al día con Radiant (Letrablanka), el manga francés de Tony Valente. Cinco tomitos ya publicados con un sexto en camino, es una de las series shonen que más me apetecen. Hace bastante tiempo que leí el primero, pero el universo prometía bastante y me apetece un manga de pura aventura y poderes.



Un poco de terror tampoco viene mal para las calurosas noches veraniegas. Y es que tengo Uzumuki en mi pila lectora desde hace meses. Con la preciosa edición que ha hecho Planeta Cómic del aclamado manga de Junji Ito, es la hora de sumergirse en las espirales de este maestro del manga.


Y por último, también necesitamos calentar un poco la patatuela durante la época estival. Es por ello que tengo la intención de ponerme al día con Leñadoras (Sapristi) y sus volúmenes 2 y 3. Pero no solo eso, también un poco de Giant Days (Fandogamia), que ya va por su tercera entrega para revivir esa época añorada de la adolescencia.

Y hasta aquí todo lo que planeo leer durante la época veraniega. Probablemente no cumpla ni la mitad. Probablemente me vaya acercando a mi pila y vaya escogiendo otras cosas que están en ella. Pero, ¿a quién no le gusta hacer listas? :)

Y vosotros, ¿que planeáis leer en verano?