El libro de cocina del anarquista de la mazmorra, de Matt Dinniman

El libro de cocina del anarquista de la mazmorra
Matt Dinniman (trad. de David Tejera)
Nova
Rústica / Digital | 544 páginas | 23,90€ / 9,99€



Llegados ya a este punto con la serie de Matt Dinniman, uno solo puede decir que si has llegado hasta aquí los volúmenes anteriores eran una mera introducción para el desafío inminente. Todo ha sido una especie de nivel de entrenamiento para entender lo que se nos viene encima. El libro de cocina del anarquista de la mazmorra, la tercera entrega de Carl el Mazmorrero, continúa con su mezcla de sarcasmo, chistes (bravo, una vez más, a David Tejera por la traducción) y comentarios sociales mordaces a la vez que presenta ideas disparatadas y momentos emocionales cada vez más intensos. Esta tercera entrega plantea un nuevo escenario (y reglas), un caótico (y casi incomprensible) sistema de metro que recupera la frescura de la primera entrega a la vez que hace crecer la relación entre nuestros queridos rastreadores Carl, Princesa Donut, Mongo y la reciente añadida Katia. Una tercera entrega que —personalmente— me ha dejado con ganas de más.

¡Pasajeros al tren!
Para ponernos en situación, recordemos que tras la apocalíptica toma de la Tierra por un conglomerado alienígena, Carl y su gata Princesa Donut se encuentran participando en una mazmorra televisada con los supervivientes de la humanidad. Tras superar los tres primeros niveles, considerados niveles de entrenamiento, se han vuelto famosos, acumulando billones de visualizaciones y estando en el Top 10 de favoritos de los fans. Algo que les da patrocinadores y mejores botines, pero también, algo que los convierte en un blanco fácil dado que hay recompensa por sus cabezas. Carl, con la gata Princesa Donut, Mongo el velociraptor y una mujer llamada Katia que se unió al grupo de Carl en el libro anterior, han entrado en el cuarto piso de la gigantesca megamazmorra.

En este cuarto piso les espera la Maraña de Hierro, un loquísimo y complejo sistema de metro compuesto por cientos de trenes y líneas apiñados en un espacio reducido. Cada vagón está repleto de nuevos enemigos y peligrosos desafíos. Aun así, una ventaja de un mapa más pequeño es que, por primera vez, los grupos de rastreadores pueden interactuar y trabajar juntos. Nuevas alianzas, nuevas intrigas y explosivos —hablamos de Carl, claro— planes para encontrar las escaleras que bajan al siguiente nivel son el núcleo de esta divertida tercera entrega.

Cubierta de la edición original en inglés

Nuevo escenario, nuevo enfoque
Aunque para muchos es el más flojo de la saga, el nuevo escenario le sienta fenomenal a la saga. La peculiar estación de tren da nuevas oportunidades que no había antes en terreno mazmorrero y asienta al equipo un nuevo personaje como el de Katia. Es verdad que es un poco enrevesado, que algunas descripciones no ayudan a entender el funcionamiento o que hay algunos tramos algo repetitivos. Sin embargo, en general, este cuarto nivel es un gran avance y presenta nuevos entresijos del politiqueo intergaláctico. Intentar explicar el laberíntico diseño donde arriba es abajo o abajo es arriba, es prácticamente una locura. Una ayuda visual, como mapas o diagramas, hubieran sido de gran ayuda en este caso, aunque tampoco tan necesarios. Aun así la recompensa al final vale la pena.

Son las peleas con los jefes y la sensación de urgencia lo que mantiene las páginas pasando, por no mencionar los explosivos métodos de Carl para resolver problemas. Al igual que en Resident Evil, todo acaba (siempre) explotando. Dejamos aquí las (un poco) tediosas misiones secundarias del libro anterior o la dinámica única de Carl y Donut como protagonistas para devolver a los lectores una trama más centrada en la dinámica entre los rastreadores. Un montón de trampas, trucos, puzles ocultos y jefes monstruosos (como criaturas adictas a la magia o las krakarens) cada vez más peligrosos asolan los vagones de la Maraña, pero por primera vez, donde la solución recae en la cooperación entre equipos y no en la individualidad como rastreadores.

Aumentando el equipo
El otro punto a destacar de este tercer libro es el desarrollo de los personajes, que sigue siendo creciendo. Carl demuestra ser más que un simple héroe de acción prototípico, Donut empieza a madurar y la mayor sorpresa llega de Katia, quién se convierte en una figura clave dentro del equipo. La dinámica de familia encontrada se solidifica como el núcleo emocional de Carl el Mazmorrero, sobre todo desde las reflexiones de Carl de todo lo que están viviendo. Sorprendentemente, incluso los NPC de las mazmorras alcanzan un sorprendente bagaje emocional en esta entrega. El show creado por el conglomerado Borant sigue sacando historias secundarias que introducen elementos sociales, como en este caso sobre la explotación laboral o la fina línea moral de morir (muchas veces) por una causa necesaria. Todo ello bañado por el humor y el caos de acción vertiginosa planteado por Dinniman, pero es de agradecer ese punto un poco más allá del puro entretenimiento.

Cubierta de la edición limitada en inglés

La intriga política intergaláctica
En este volumen, el truco consiste en que Carl gana un premio especial que da título al libro: El libro de cocina del anarquista de la mazmorra. Un libro repleto de trucos y trampas, pero también de conocimientos que los productores del programa seguramente no quieren que sus competidores tengan. Así, el libro también funciona como herramienta metanarrativa dentro del libro, una que nos va dando más información sobre las conspiraciones políticas intergalácticas. Los patrocinios, las recompensas por los jugadores y la política intergaláctica dejan claro que los jugadores no son más que peones en un juego mayor y cada vez más siniestro. Los alienígenas y sus facciones políticas insinúan cada vez más una confrontación con el imperio galáctico que destruyó la Tierra y lleva tiempo gestándose. También, los problemas de la corporación Borant, la encargada de gestionar esta megamazmorra. Todo esto se va cocinando a fuego lento, con pistas por aquí y por allá, pero dejando ver que será más importante en el futuro (cercano) de la serie.

Lo que se nos viene
La editorial Nova ya ha anunciado que este año tendremos Carl el Mazmorrero para dar y desear. Los libros 4, 5 y 6 de la saga llegarán este año en mayo, julio y octubre respectivamente. Además, por si fuera poco, el propio Matt Dinniman nos visitará en la próxima edición de (mi querido) Festival Celsius 232 de Avilés. Un momento álgido para el pleno aterrizaje de la LitRPG en España. La próxima entrega de Carl el Mazmorrero, titulada El portal de los dioses ferales, nos llegará en mayo (de nuevo con la magistral traducción de David Tejera Expósito) y nos llevará al (esperado) quinto nivel de la mazmorra. Formado por cuatro castillos (una fortaleza flotante, un submarino abandonado, un castillo de arena y una cripta encantada) nuestros (queridos) concursantes tendrán quince días para capturarlos todos y pasar al siguiente nivel. Y no, no pinta que será fácil, por qué NUNCA lo es.

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