Several People Are Typing, de Calvin Kasulke

Several People Are Typing
Calvin Kasulke
Doubleday
Paperback / digital | 248 páginas | 9,58€ / 5,99€



¿Te imaginas quedarte atrapado en una aplicación de mensajería (laboral) como Slack? Esta es la premisa de Several People Are Typing, la experimental y conceptual novela de Calvin Kasulke narrada por completo a través de grupos y chats de Slack, el sistema de mensajería instantánea profesional similar a Microsoft Teams con millones de usuarios a lo largo del mundo. Contada íntegramente a través de esas transcripciones, se desarrolla una comedia de enredos en una oficina (un poco The Office) de una agencia publicitaria mientras se habla sobre la actual cultura laboral y sobre lo que nos hace humanos. Un concepto narrativo radical, en la línea del cuento Especially Heinous, el cuento de Carmen María Machado contado en 272 resúmenes de episodios de televisión o Overqualified, de Joey Comeau, una novela corta escrita enteramente en cartas de presentación, a la que sumamos el humor de las novelas especulativas de Charles Yu, como How to Live Safely in a Science Fictional Universe (de la que algún día hablaré en este blog).

Chicos, mi conciencia está en la nube
Gerald, el empleado de una consultora de marketing que trabaja con múltiples empresas, por alguna razón desconocida, ve como su conciencia se sube al canal de Slack empresarial y queda atrapado, desconectado por completo de su cuerpo. Mientras todos sus compañeros creen que simplemente está trabajando desde casa y es todo una (gran) broma, Gerald lucha cada día por buscar una salida y no quedarse atrapado para siempre. Solo el robot de Slack (Slackbot), impulsado por IA dentro de la aplicación, se ofrece a ayudarlo, mientras va adquiriendo conciencia... aunque no un código moral. Por el medio, una crisis de relaciones públicas de una marca de comida para perros, extraños aullidos del más allá, un romance, intercambios de cuerpos y un montón de travesuras laborales y comentarios sobre esta surrealista etapa del capitalismo tardío.

Cubierta de la edición USA

Perfomatividad laboral
Todo Several People are Typing esta repleto de un humor irónico que sacará más de una carcajada al lector, sobre todo si alguna vez ha tenido que utilizar canales de Slack (u otra aplicación de mensajería) en su entorno laboral. Toda la novela satiriza sobre el diálogo improductivo e inútil que impera en muchos entornos laborales, donde muchos compañeros luchan por mantener una fachada y no ser despedidos. Todos interpretan diferentes papeles, dado que todos están siempre expuestos al público. Al igual que en el mundo real, nuestra forma de interactuar depende con quien lo estamos haciendo. Las diferencias en Several People Are Typing son notorias de cuando se trata de grupos públicos que todos pueden leer o chats privados entre varios personajes. Todos esos contextos y esos pequeños matices realmente importan, siendo al final interlocutores performativos que adoptamos y seguimos un papel, un rol, contra el que luchar o avenirse.

Cultura laboral
Es curiosa la metáfora primigenia que uno puede extraer de la premisa de Several People Are Typing: ¿cuanta gente no vive atrapado en una cultura laboral absorbente que lo tiene pegado al móvil? Con esta historia extraña, divertida y satírica, Calvin Kasulke consigue llevar la angustia de la oficina hasta unos límites insospechados. Por que aunque no estemos físicamente atrapados en los canales de Slack como Gerald, hay gente que se siente así en su entorno laboral: atrapado. Aunque el libro esté rodeado de surrealismo, donde la genuina indiferencia de los personajes al aceptar lo fantástico en su día a día son humorísticas y entretenidas, Several People Are Typing sabe confrontarnos — además de dejarnos alguna que otra frase elocuente como ¿qué es un lugar de trabajo sino una secta donde todos cobran?— con la rutina diaria de nuestra propia realidad y la presencia (constante) del trabajo en nuestras vidas.
Banner de Megan Reynolds

Sobre ser humano y otros menesteres
Una de las cualidades del libro, más allá de su humor y su alegato laboral, es la de saber crear una especie de paisaje físico de internet, el verdadero escenario del libro. Un personaje singular en la historia es Slackbot, el chatbot automatizado con el que Gerald habla frecuentemente. Serán sus frecuentes conversaciones las que se adentran en un espacio fascinantemente rico, donde ambos experimentan una extraña tensión entre la limitada pero valiosa experiencia de ser humano y el vasto panorama de ser un chatbot omnisciente. Ahí es donde se plantean los interrogantes de lo que significa ser humano, de la dualidad cuerpo-mente, y de cómo la tecnología forma parte (más de lo que pensamos) a diario de nosotros. La gente se adapta y cambiamos la forma en que nos comunicamos constantemente, incluso en las mismas plataformas (si no miren sus tweets de 2015, por ejemplo). El libro expresa, de todas formas, que lo que nos hace verdaderamente humanos es nuestro deseo (y capacidad) para comunicarnos, para encontrar formas de conectar, sea en un espacio digital o físico.

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