La anomalía, de Hervé Le Tellier

La anomalía
Hervé Le Tellier (trad. de Pablo Martín Sánchez)
Seix Barral
Rústica / Digital | 368 páginas | 20,50€ / 9,99€



El 10 de marzo de 2021 un Boeing 787 procedente de París aterriza en Nueva York tras atravesar fuertes inclemencias en el vuelo. Doscientos cuarenta y tres pasajeros a bordo que consiguen llegar sanos y a salvo a su destino. Tres meses más tarde, un avión idéntico será desviado al aeropuerto Kennedy y obligado a tomar tierra en la base militar Fort MacGuire por orden del Pentágono. Lo más extraño de todo, es que es el mismo avión e incomprensiblemente, son los mismo doscientos cuarenta y tres pasajeros. La anomalía, premio Goncourt 2020, parte de una premisa high concept que trata más de contar la historia de varios personajes y el efecto que tiene sobre sus vidas tal suceso, que de ahondar en su propio misterio. Y eso, la hace diferente.

Fragmento de la portada francesa

El dilema del doble

Uno de los temas que fascina a la humanidad (o a mí, vaya) es el del doble ¿Cómo reaccionarias si te encontraras cara a cara con otro tú? ¿Cómo vivirías si supieras que existe otro ser idéntico a ti en el mundo? ¿Lo buscarías? Al hilo de leer La anomalía, no dejaba de relacionarla con Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro. Ambos exploran la idea de que existan seres idénticos a ti en el mundo, aunque de diversas formas. Si Ishiguro lo plantea más como una especie de esperanza en su mundo de clones funcionales, a Hervé Le Tellier le importa más explorar la idea de cómo afrontar la circunstancia. Aquí cada doble sabe lo que piensa y recuerda el otro. No hay conflicto, son perfectos e indistinguibles

Herve Le Tellier no abre solo un dilema de corte metafísico, es más, no le interesa mucho en realidad, si no que apuesta mucho más por lo ético y humano. Las implicaciones científicas, religiosas, filosóficas, biológicas y matemáticas de un suceso extraño que no puede resolverse. Con cierta ironía, el autor explora como responderían cada uno de estos campos al conflicto que se plantea. Sin embargo, lo interesante de La anomalía es como enfrenta a los personajes a si mismos, poniendo de manifiesto la condición humana de cada uno y siento testigos de como cada uno acepta, replantea o asume su nueva existencia.

Fragmento de la portada italiana

La multiplicidad literaria

De los doscientos cuarenta y tres pasajeros, Hervé Le Tellier le tiende la mano a unos cuantos de ellos y trata de desarrollar algunos de ellos. Una herramienta funcional que le sirve a La anomalía para conjugar una multiplicidad literaria envidiable. Los diferentes géneros se dan la mano estableciendo un juego en los límites de lo posible. Cada personaje, asociado a un genero literario para que el lector lo identifique con facilidad, viene acompañado de diferentes clases de textos como canciones, fragmentos de una novela e incluso poemas. La planificación de la arquitectura de la novela es alambicada, moviéndose entre la novela de espías, el ensayo científico, la ciencia ficción, el surrealismo, el romance o la pura intriga.

Sin un protagonista central, todo queda ensamblado por los individuos y sus existencias, presentadas de un modo aparentemente arbitrario pero que termina cogiendo cierta forma. Un juego ecléctico e impreciso, que se sirve de la simpática ironía para reflexionar sobre la vida contemporánea y cuestiones más filosóficas. Aunque abusa de algunos arquetipos de la literatura y el cine, sobre todo con el endeble cierre de alguna de las historias, la clave que hace funcionar La anomalía tan bien para cualquier tipo de lector es el movimiento como consigue embaucar al lector, ya sea de una forma u otra, queriendo saber como enfrentará cada personaje su propia realidad.

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