Deberías haberte ido, de Daniel Kehlmann

Deberías haberte ido
Daniel Kehlman (trad. de Helena Cosano Nuño)
Random House
Rústica / Digital | 136 páginas | 14,90€ / 6,99€



Comentaba hace unas semanas, con la reseña de Pobres criaturas, que la mayoría de las veces el cine mueve el mundo literario y viceversa. El caso de hoy, el de Deberías haberte ido, para mi es claramente uno de esos. Si el libro no hubiera sido adaptado en 2020 a la pequeña pantalla de Netflix por David Koep, probablemente no hubiera descubierto a Daniel Kehlman, uno de los novelistas actualmente más vendidos y reconocidos en Alemania por su novela — recientemente reeditada— La medición del mundo y cuyas obras están, en gran medida, influenciadas por la tradición del realismo mágico. Buena muestra de ello — y una perfecta puerta de entrada—  es esta Deberías haberte ido, una novela corta de apenas un centenar de páginas que toma elementos de las historias de fantasmas para hacer algo nuevo, más anclado en nuestra realidad, funcionando de forma sorprendente y un poco ambigua para el lector.

Un guionista en apuros
En sus apenas 136 páginas de longitud podemos leer el diario de un guionista que intenta escribir la secuela de su película de mayor éxito: Besties 2. Para ello, y debido a un bloqueo absoluto, se va con su familia (su mujer y su hija de 4 años) hasta una casa de las montañas alemanas que alquilo por Airbnb.Tiene una fecha límite de entrega para el estudio de producción e incluye, en la medida de lo posible, varios eventos de su vida diaria en su guion, como por ejemplo la relación con su esposa, que no es especialmente buena y esta repleta de constantes discusiones que utiliza como diálogos. Si Barbarian (2022, Zach Cregger) o Dejar el mundo atrás (2023, Sam Esmail) ya nos enseñan que alquilar casas por Airbnb en el medio de la nada no sale habitualmente bien, Deberías haberte ido lo confirma cuando en ese diario de luchas cotidianas matrimoniales y pensamientos paternales, combinada con la escritura del guion, traspasa los límites del realismo con apariciones de textos escritos que, en principio, no deberían estar ahí.

Fotograma de la película

De narradores poco confiables y otras cosas
Partiendo ya de la base que estamos leyendo un diario que entrecruza situaciones personales, ideas para el guion de una película y los propios pensamientos del narrador sin avisos ni separaciones, lo normal ya es que atribuyamos de entrada a la narración un componente nada confiable. Sin embargo, la idea de esa poca fiabilidad en Deberías haberte ido es reforzada por la narración, que nos llega en una primera persona un tanto desquiciada. Una elección deliberada de Kehlmann que le permite retorcer la realidad y experimentar con sus límites todo lo que quiera. Interrupciones, frases sueltas… todo el texto juega con nosotros y nuestra percepción del mismo, manejando los hilos narrativos a su propio antojo y ocultándose, cual marionetista, en un velo realista. Una articulación moderna del cuento de fantasmas que convierte a Deberías haberte ido en una historia totalmente diferente.

Fantasmas, locura y multiverso
¿Ha descubierto el protagonista un multiverso estilo Interstellar? ¿esta atrapado en una casa como el Hotel Overlook de El resplandor? ¿Simplemente ha perdido nuestro narrador completamente la cabeza? Una vez finalizada la lectura de Deberías haberte ido es probable que estas —y alguna que otra más— preguntas ronden por tu cabeza. Y es que en estas apenas 136 páginas tenemos entrometidos toques de horror clásico cercanos a las historias de fantasmas, rozamos con los dedos algo que parece de ciencia ficción y tenemos, en parte, una especie de colapso emocional. O eso parece. Son un centenar de paginas intensas, que se leen en un suspiro con el corazón encogido y que suponen algo totalmente diferente a lo habitual. Puede que la ambigüedad y la falta de una respuesta concreta a lo sucedido no sea del gusto de todos, sin embargo, la novela corta de Kehlmann no se casa con nadie y permite —en cierta medida— a cada uno escoger su respuesta preferida.

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