Afterland, de Lauren Beukes

Afterland
Lauren Beukes (Trad. de Pilar Ramírez Tello)
RBA
Tapa dura / digital | 480 páginas | 20€ / 9,99€




¿Cómo cambiaría el mundo si un terrible virus acaba con casi todos los hombres? Esta pregunta que da para tanto tema conversación, asoma la patita por cada página de incansable persecución que nos ofrece Lauren Beukes en Afterland, la ultima publicación de la autora sudafricana en la que ha pasado cinco años trabajando. Tras el fantástico noir policiaco que supuso Monstruos Rotos, la nueva novela de Beukes propone un viaje por carretera repleto de vicisitudes y dudas. Una huida hacia delante por la América profunda de un mundo distópico, trascendiendo géneros sin esfuerzo al mismo tiempo que añade un toque exclusivamente sudafricano en sus personajes.

Cole es una de las supuestas madres afortunadas. Su hijo sigue vivo, mientras que la gran mayoría de la población masculina ha muerto. En cambio, no es oro todo lo que reluce: su hijo Miles está encerrado en una instalación de investigación gubernamental, y solo lo puede ver unas pocas horas al día. Con la ayuda de su hermana Billie, Cole consigue sacar a su hijo de allí. Sin embargo, Billie solo quiere al niño por que vale millones en el mercado negro. Así se inicia la huida de Cole y Miles, tanto de su hermana como del gobierno, en una persecución constante que nos llevará por comunas hippies, casas abandonadas y sectas itinerantes en un mundo que ha cambiado menos de lo que parece.

Reconfigurando la sociedad

A priori, la premisa de la que parte Lauren Beukes no es novedosa. Y: El último hombre de Brian K. Vaughan y Pia Guerra o El hombre hembra de Joana Russ son buen ejemplo de ello. Beukes se planta ante el lector con la imagen de una utopía feminista que puede resultar más difícil de lograr de lo que imaginamos. El mundo de Afterland es desequilibrado y aterrador, sin importar quien esté a cargo de ello. La autora cuestiona constantemente las ideas preconcebidas de que un mundo de mujeres sería un lugar más amable, especialmente con vista puesta a pocos años de nuestra realidad actual y con estructuras de poder bastante similares a las ya existentes.

“Que hayan desaparecido todos los hombres no significa que el mundo sea seguro. Las yonquis siguen siendo yonquis. La gente sigue siendo pobre, y hay personas desesperadas y hambrientas, o gentuza, sin más.”

Interesada en esta reconfiguración de la sociedad a raíz de una pandemia ficticia, Afterland explora como las mujeres son capaces de ser tanto violentas, corruptas y agresivas como compasivas y cariñosas. Beukes dibuja un paisaje donde la mujer es héroe y villano, criminal y salvadora a la vez. También, uno donde la mujer debe aprender a marchas forzadas habilidades o conocimientos que casi le son negados en la actualidad. Tampoco se olvida de una de las preocupaciones sociales actuales: la complejidad y miedo de criar a un niño negro en los EE. UU. Por supuesto, en un casi apocalipsis también tendrá sus cultos, sectas y creyentes. Buena fe da ese segundo tramo de Afterland, más pausado, con una Iglesia de Todos los pesares, que recuerdan al culto de los «Culpables Remanentes» en The Leftovers.

Persecución a todo trapo

En esencia, y ya lo he dicho varias veces en la reseña, Afterland es pura novela de huida y persecución. Una huida por todo Estados Unidos en busca de la salvación para una madre y un hijo que no quieren seguir encerrados. Beukes, mediante capítulos cortos y contundentes, cambiando el punto de vista entre los tres protagonistas, plantea un detallado viaje a modo de gato y ratón a través de una América postapocalíptica. Sin embargo, por el camino, las inquietudes de cada personaje se hacen vitales. Las dudas de una madre como Cole sobre hacer lo correcto, el narcisismo sin complejos de Billie y el descubrimiento del mundo para un niño inocente como Miles.

Los tres, salpicando el texto de coloquialismos sudafricanos y recursos comunicativos actuales (correos, videos,...etc), dosifican la información de modo brillante durante gran parte de la narración llevando siempre al lector de un capítulo a otro. Siempre queriendo saber más y ver la siguiente parada. Esta serie de viñetas entrelazadas construyen una narrativa de suspense total, haciéndonos reflexionar sobre ese nuevo mundo y todos los cambios que podría acarrear, siempre en simbiosis con la huida. A la vez, y dados los acontecimientos actuales, también permite al lector proyectarse dentro de esa pandemia global y pensar, una y otra vez, al igual que dije al principio: ¿Cómo cambiaría el mundo si un terrible virus acaba con casi todos los hombres ahora mismo?


Afterland es una novela con muy buen ritmo, donde un capítulo concatena con el siguiente y siempre te lleva hacia delante. Sin embargo, según pasan las paginas, un trasfondo social y político se va inoculando de forma invisible por tu mente. Y es, días después de su lectura y más allá de la persecución, cuando no puedes dejar de pensar en cómo podría ser habitar ese mundo que Beukes imagina.

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Comentarios

  1. Una sinopsis que atrae y como siempre ese toque tan especial que tiene Beukes, que sí, que lo hemos visto en alguna peli, serie, novelas o graficas, pero ahí esta, lo pongo en la pila. Gracias.

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