Buscando a Jake y otros relatos, de China Miéville

Buscando a Jake y otros relatos
China Miéville (Trad. de Silvia Schettin, María Pilar San Román, Arrate Hidalgo, Marcelo Cohen y Cristian Arenós Rebolledo)
La máquina que hace Ping!
Rústica | 340 páginas | 18€


Cuando hablamos de figuras destacadas dentro de la literatura de género actual, uno de los nombres que puede surgir en nuestra mente es el de China Miéville. O al menos, uno de los que despierta cierta expectación con cada nuevo trabajo. Sus ideas y tramas, que deambulan entre la ciencia ficción y la fantasía por el camino de lo extraño, surrealista e inquietante, derivan casi siempre hacia una vertiente más política y social que lo hace destacar. Miéville es un narrador único, con un peculiar y atractivo imaginativo desbordante de ideas. Buena muestra de ello da este recopilatorio titulado Buscando a Jake y otros relatos, que en su versión original fue publicada en 2005 (DelRey Books), y ahora disfrutamos en completo castellano gracias a La máquina que hace Ping, con prólogo de Cristina Jurado para la ocasión.

Buscando a Jake y otros relatos recopila catorce piezas que funcionan como una buena carta de presentación de todo lo que es capaz el autor británico. Son oscuros, inquietantes, intrigantes, imaginativos y siempre te hacen pensar en todo lo que puede dar de sí un relato. Puede que no todas las historias del volumen sean tan efectivas, pero siempre tienen una idea, una semilla, que a priori resulta atractiva para cualquier lector de género. Miéville se sale de los márgenes establecidos, de lo que estamos habituados a leer, con sus descabelladas y peculiares ideas. Juega a su favor que casi todos sus escenarios parten de lo cotidiano, un elemento que resulta tan inmersivo como perturbador. A la par que su capacidad especulativa, con una especial tendencia a dejar los huecos para rellenar en cada historia. 

Ilustración de Bob Kaier

Catorce historias de puro Miéville
Solo con leer Buscando a Jake podemos percibir la mayoría de características típicas en Miéville (y del New Weird, como aprendimos en el podcast Del Diluvio). El autor nos cuenta la historia de un hombre que busca a su amigo en un Londres apocalíptico y misteriosamente desierto. Es un relato atmosférico y repleto de cierto aire paranoico, que usa la excusa de una carta para adentrarnos en la desolada ciudad. Cimientos es uno de los relatos menos sutiles y más críticos de la colección. Un hombre tiene la peculiar capacidad de poder comunicarse con los cimientos de los edificios. Es el conserje que nunca falla. Pero la cruel realidad es otra y no la conoceremos hasta el final. Miéville utiliza una metáfora fantástica para hablar de la guerra, así como sus consecuencias psicológicas de un ex soldado.

Si alguna vez habéis sentido miedo de visitar Ikea, cuando leáis El parque de bolas se multiplicará dicho temor por diez. A través de un guardia de seguridad que trabaja en una tienda de muebles conocemos los extraños eventos que rodean el parque de bolas. Coescrita con Emma Bircham y Max Schaefer, es una de las historias más espeluznantes y clásicas del volumen. Si tengo que elegir un favorito de la colección es Informes sobre diversos sucesos acaecidos en Londres. En primera persona vivimos como el propio China Miéville recibe por error un paquete dirigido a otra persona con sus mismas iniciales. China descubre una serie de documentos sobre las actividades de un grupo secreto dedicado a buscar calles autónomas que aparecen y desaparecen en complejas y misteriosas circunstancias por todo el mundo. Miéville va detallando cartas, panfletos, documentos o sus propias notas donde podremos ir juntando claves y pistas para intentar discernir la historia a nuestro antojo. Una de las piezas más imaginativas que he leído en mucho tiempo.

Ilustración de Joshua Gates

Y de la imaginación pasamos a la monstruosidad más viscosa de la colección con Familiar. Una bruja ha despertado de malas maneras a una criatura a partir de su cuerpo. La bruja se deshace de él por su aparente debilidad, pero lo que no sabe es que su familiar recorrerá Londres para acabar convirtiéndose en un ser poderoso y peligroso. Horror y surrealismo a partes iguales. El premio para la pieza más breve lo gana Entrada tomada de una enciclopedia médica, que como su nombre indica, emplea la fórmula de entrada enciclopédica como formato para hablar de un parásito devora cerebros que ingresa en la mente de su anfitrión a través de cierto enunciado. Breve y bueno, dos veces bueno.

Aunque ya lo había leído en el número 8 de la revista Supersonic, Detalles sigue funcionando como una buena historia de terror psicológico y horror cósmico. Nos cuenta la historia de un niño que va entregar un tazón de gachas a una mujer cada martes. Niño y señora comparten diálogo en cada visita hasta que llegamos a comprender lo que realmente sucede. Miéville juega con el concepto de pareidolia para hablar de las diferentes formas en que cada uno podemos dar significado a las mismas cosas, el suplicio de la soledad y la paranoia subversiva del aislamiento. No menos paranoico resulta Mensajero. Esta relato es una especie de thriller conspirativo donde nuestro protagonista lleva realizando durante años encargos de mensajero, sin saber bien porqué ni de parte de quién. Cuando un día se plantea dejar de hacerlo y quedarse con uno de los objetos, empieza a dudar de todas sus acciones. ¿Ha hecho el bien, el mal o esta simplemente loco? Eso queda a juicio de cada uno.

Ilustración de Thom Stead

A veces lo que parece una bendición es la peor maldición, si no que se lo digan al anciano protagonista de un Un cielo diferente. La instalación de una nueva ventana para su estudio le descubrirá una nueva dimensión. Existe un cielo diferente, en el que hay presencias acechando y burlándose de él. Un relato cargado de la ominosidad digna de H.P. Lovecraft o Poe. Todos hemos visto dudosas campañas de beneficencia en alguna ocasión donde pensamos que había gato encerrado. Eso saca a la luz Miéville en Acaba con el hambre, donde un genio informático decide emprender un ataque cibernético estilo Elliot en Mr. Robot contra una supuesta organización benéfica que genera dinero con clics en banners patrocinados. Espionaje corporativo, cierto componente anarquista y crítica social componen esta adictiva pieza que se coloca en mi top tres de la colección.

No estamos en la época y ya lo había leído en Saturnalia (Fata Libelli), pero Noche de paz resulta una mordaz y absoluta genialidad cuando lo leas. ¿Y si la navidad y todos sus elementos fueran una marca registrada que pagáramos por usar? Miéville nos traslada a una navidad privatizada para hablar de forma extrema sobre la visión capitalista de las festividades en nuestro mundo. Jack ha supuesto mi primera visita a la ciudad-estado de Nueva Crobuzon. Nos cuenta la historia de un hombre que asegura haber conocido al famoso Jack Mediamisa y por qué le impactó tanto. Miéville presenta un universo que llama rápido la atención, repleto de ironía y particulares elementos de ciencia ficción. Trilogía de Bass-Lag, pronto voy a por ti.

Fragmento de la portada de Kraken

El pequeño escollo antes de terminar lo pone el cómic Rumbo al frente, una simple historia ilustrada por Liam Sharp sobre la readaptación de los excombatientes a la sociedad que no aporta nada. Todo para llegar al espectacular cierre del volumen con la novela corta El Azogue. La historia más larga de la colección nos lleva hasta un Londres post-apocalíptico tras una guerra inexplicable que ha dejado el mundo en ruinas. Inspirado en la figura de los dobles y el misticismo que envuelven los espejos, Miéville nos lleva por una historia de supervivencia que recuerda en su primera parte al espíritu de Soy leyenda y funciona como respuesta a Borges. Un humano superviviente tiene un plan para lidiar con el enemigo y necesita de una unidad de soldados para llevarla a cabo. Una novella partida en dos puntos de vista, uno más lírico y evocador, otro más crudo y directo, de lo más ambivalentes. El lector debe rellenar los huecos y hacer su historia. Aunque la trama decae un poco en el segundo tramo, es una novela corta muy disfrutable cuyo final pedía mucho más, pero no por ello deja de sorprender.

Otras reseñas de interés

Comentarios

  1. ¡Huooola!

    Joe, pues no conocía a este autor pero después de haber visto tu reseña, desde luego que le voy a echar un vistazo.
    Parece que una colección de relatos como esta puede ser una buena forma de empezar con él, pintan suuuper originales y por lo que veo tienen elementos de terror/ciencia ficción que combinan genial.

    ¡besos!

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    Respuestas
    1. Habiendo leído algún otro libro suyo, te recomiendo empezar por aquí y ver que predomina en los escritos del británico. Disfrutalo :)

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  2. Empecé a leer un libro del autor, pero lo dejé a medias. Con este me voy a animar de nuevo, que yo creo que puede gustarme.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Además puedes ir probando historias, lo cual siempre es más atractivo que una novela :)

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