Blackwater I: La riada, de Michael McDowell

Blackwater I: La riada
Michael McDowell (trad. de Carles Andreu)
Blackie Books
Bolsillo | 272 páginas | 9,90€



Hasta hace apenas unas semanas el nombre de Michael McDowell me resultaba (casi) absolutamente desconocido. Cerebro detrás de Beetlejuice o Pesadilla antes de navidad junto a Tim Burton, es un reputado autor de novelas de terror góticas sureñas, llamado «el escritor más refinado de los Estados Unidos» por Stephen King. Quizá este hilo de Carlos di Urarte os ponga un poco más en su órbita. Y aunque Los elementales (La bestia equilátera, 2017) ya se había publicado en español, es ahora con la publicación por parte de Blackie Books de su conocida Saga Blackwater con lo que salta al candelero por ser todo un fenómeno editorial. Una novela publicada originalmente en 1986, también en seis entregas como lo hará aquí, publicadas a razón de una por mes (Blackie Books lo hará cada 15 días) y que fueron la primera novela de terror y suspense sobrenatural serializada. Cientos de páginas que recorren durante más de cincuenta años la historia de una familia de un pueblo de Alabama, con sus vidas, alianzas y maquiavélicos planes para conservar el poder. Y La riada, del que hoy os voy hablar, es la primera pieza que nos presenta el tablero de Perdido y como la llegada de la misteriosa Elinor lo pone patas arriba.

Ilustración interior de la edición Vintage
Lo que el agua lleva
Elinor Dammert llega con la inundación. Un domingo de Pascua, en la ciudad de Perdido y en el año 1919, una gran inundación azota al pequeño pueblo, dejándolo a punto de la extinción en el mapa. Sin embargo, cuando la tempestad amaina, el joven Oscar Caskey decide ir con Brad en su bote para ver el estado del pueblo. La sorpresa es mayúscula cuando descubre a una extraña y hermosa mujer pelirroja varada en el hotel Osceola, aparentemente inundado. Nadie está seguro de cómo sobrevivió, ni qué hacía en Perdido. La llegada de una nueva mujer, una misteriosa maestra, es un suceso emocionante en un pueblo donde, realmente, nunca sucede nada emocionante.

Las cosas empiezan a cambiar en Perdido cuando James Caskey decide ayudar a la joven Elinor y la acoge en su casa, para que lo ayude a cuidar de su hija Grace ya que su esposa Genevieve se fue a Nashville y nunca volvió. Allí, los Caskey, son un gran clan de ricos terratenientes, que intentan hacer frente a los daños causados por la riada. Liderados por Mary-Love, la incontestable matriarca, y Óscar, su obediente hijo, los Caskey trabajan por recomponerse y salvaguardar su fortuna, como el resto del pueblo. Pero la llegada y el acercamiento de Elinor a la familia, cambiará todo para siempre.

Ilustración de la edición de Suntup 
Atmósfera sobrenatural
Dice un blurb, concretamente el de Robert Shaplen sacado de The Newyorker, que Blackwater es una sabia combinación de Dumas y Lovecraft. Un cruce entre Stephen King y Gabriel García Márquez. Por una vez —y sin que sirva de precedente— estoy de acuerdo en gran parte. Y es que la escritura de Michael McDowell, siempre en tercera persona, tiene una elegancia y destreza para engatusarnos como lo hace el propio King, pero a la vez, te permite conocer los pensamientos y sentimientos de cada personaje tal como haría Márquez con la familia Buendía. La riada, pese a sus pequeñas dosis de anunciado terror sobrenatural, es más como una entretenida telenovela familiar repleta de luchas de poder y disputas aparentemente domésticas que exploran cuestiones sociales y la cultura del Sur de los Estados Unidos.

Definitivamente hay elementos de terror en esta historia, más cercanos al gótico sureño, eso queda claro con la escena inicial. Por eso, dichos elementos de misterio y terror pasan a un segundo plano frente al drama familiar sureño, que es — según dicen también— una de las especialidades de Michael McDowell. Y es que la familia Caskey, y todos sus miembros, son un atractivo grupo de personajes, dibujados con suficiente fuerza e individualidad en sus apenas 250 páginas, para demostrar su interés en el futuro de la serie. Se atisban roces del pasado, flujos de poder y mucho más por contar. Esta no es la típica novela de terror y eso es lo que la hace satisfactoria y distinguible, a mi modo de ver. El shock final, la última escena y el centro de La riada, establece lo que parece el conflicto central en el futuro de Blackwater: el poder matriarcal.

Portada original
Terror en lo cotidiano
Si antes mencionamos a Stephen King, no creo que haya un mejor exponente para hablar de males que acechan en nuestra más cercana realidad. Quizás la Alabama de 1919 no nos quede tan cercana como podamos pensar, pero la escritura de McDowell es tan evocadora que nos acerca a ese pueblito de Perdido, a su realidad, y nos instala allí tras la gran desgracia que supone la riada. Sin embargo, desde la escena inicial, sabemos que algo espeluznante y sobrenatural anda acechando debajo. Las descripciones exuberantes y misteriosas nos dejan preguntas al aire que tendrán cinco volúmenes para ser respondidas. Por que aunque La riada se centra más en las batallas por el control familiar entre Elinor y la matriarca Mary-Love, hay cosas extrañas, sucesos inusuales que se empiezan a dar en Perdido. Joyas que reaparecen cuando no deberían, golpes y ruidos extraños, muertes inesperadas… detrás de todo, de las palabras de McDowell, se atisba una perdición inminente: un mal que se ha conseguido colar en la realidad, pero no sabemos exactamente que es, ni para qué esta aquí ni por qué. En menos de dos meses, espero que tengamos más respuestas.

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Comentarios

  1. Supongo que al final me animaré a leerlo, pero el gótico sureño muchas veces se me atraviesa.
    Un beso, Mangrii.

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