Casa de hojas, de Mark Z. Danielewski

Casa de hojas
Casa de hojas
Mark Z. Danielewski (Trad. de Javier Calvo) 
Pálido Fuego / Alpha Decay 
Rústica con solapas | 736 páginas | 31,90€ 
Cinco estrellas



Una de las primeras reseñas que leí hace tiempo sobre Casa de hojas decía: «Es un libro que trata sobre un libro que trata sobre una película que trata sobre una casa que es un laberinto. Es, en resumen, un libro que es un laberinto.» Visto así, debo admitir que Casa de hojas puede verse desde fuera como una novela densa, inabarcable e incomprensible para el lector. Quizás lo sea, no voy a decir yo que no. Sin embargo, lo que Mark Z. Danielewski creo hace ya casi 20 años es, ante todo, una experiencia. Un artefacto -porque no se me ocurre mejor palabra- desconcertante, que busca llevar un paso más allá las posibilidades del medio y alejarse de los aspectos más formales de la literatura contemporánea.

El expediente Navidson, Zampanò, Johnny Truant y mucho más

Quizá lo más ‘sencillo’ de todo sea empezar por contar de que va Casa de hojas. En 1963 se publica un documental que lleva por título El expediente Navidson. Grabado y montado por el famoso fotoperiodista Will Navidson, es la crónica de una casa que parece ser más grande por dentro que por fuera. Una casa que alberga pasillos oscuros, salas interminables y escalinatas infinitas. Dicho documental es analizado en un pormenorizado y detallado estudio académico por un misterioso anciano llamado Zampanò. Y dicho ensayo, es encontrado, rescatado y transcrito, tras una aciaga noche, por un tatuador de Los Ángeles llamado Johnny Truant. Sin embargo, a su vez, este texto es anotado y editado por unos editores anónimos.

De esta forma, Casa de hojas se confecciona como un artefacto narrativo compuesto de dos voces principales: la académica y erudita de Zampanò, que relatan lo ocurrido en la casa Navidson frente a las peripecias y divagaciones de Truant, que se balancean y equilibran -aunque no del todo- mientras intercambian los roles tradicionales de la narración. Sin embargo, no están solos. Son complementados de forma esporádica por esos editores anónimos, una mano más que trastoca los códigos habituales de edición y narración. Y aunque la historia de Navidson es mucho más interesante que la de Truant, ambas se necesitan, se complementan y a la vez, pueden leerse por separado. Si, lo sé, suena raro.

House of leaves
Ilustración de Dan Schwer

Literatura ergódica y multisecuencialidad

Probablemente, el aspecto más remarcado y conocido de Casa de hojas sea su maquetación extraña y la forma de plantear la historia. Y es que Danielewski traza un camino repleto de historias dentro de historias, de notas al pie tan inventadas como verdaderas, de saltos cronológicos, de apéndices que cambian la historia y metareferencias que se rozan con la punta de los dedos. Casa de hojas huye de la linealidad en todo momento, presenta la fragmentación como arma operística y la multisecuencialidad como forma de orden en su espectacular narrativa.

Es, por tanto, una obra que exige cierto esfuerzo. Es una novela que exige una lectura activa, y ya no solo por comprender y unir las líneas narrativas. Es activa en cuanto a que también requiere cierto esfuerzo físico, que nos lleva desde girar el libro hasta utilizar un espejo para leer palabras impresas al revés, o incluso reconstruir una carta codificada. Danielewski desautomatiza la lectura, traza varios caminos para el lector y confía a cada uno de nosotros un perverso y excitante juego entre forma y contenido.

La novela experiencia

La gran genialidad de este monstruo novelístico esta en como juega con nosotros. Aunque, a primera vista, la maquetación y disposición del texto pueda parecer un simple adorno llamativo, nada es fortuito. Cada página está diseñada a propósito para conseguir ser leídas como Danielewski se ha propuesto. Puede parecer que no, pero lo hace. Te acelera cuando quiere, genera tensión y misterio cuando se lo propone y te intriga, cuando la ocasión lo requiere. Y lo hace con esa extraña maquetación, con la inclusión de ciertos colores, fuentes y una cantidad exacerbada de variables con las que juega una y otra vez. Espacio físico y espacio literario se unen en nuestra mente creando una sensación prácticamente indescriptible. Una sensación que solo podrá reconocer todo aquel que lo haya leído.

House of leaves
Poster fan-made

¿Una historia de miedo o de amor?

Y es que uno, tras cerrar -satisfactoriamente- Casa de hojas, se detiene a pensar una y otra vez que es lo que el ambicioso artefacto narrativo de Mark Z. Danielewski nos ha querido contar. Por supuesto, es una historia de terror con su casa ‘encantada’, nadie lo duda. Es una novela que trata de ser una película, podríamos decir también. Es una locura, pero de las buenas, digna de un genio que homenajea muchas tradiciones narrativas. O quizás, una broma. Un juego. También, es una historia de redención y amor. Está última, incluso reforzada por Danielewski en alguna entrevista. La verdad, no lo sé a ciencia cierta. Todas las opciones podrían ser correctas, y a la vez no. Por que Casa de hojas es como el famoso grabado de M. C. Escher: una escalera infinita.


Nueve
Leer Casa de hojas es una experiencia. Una experiencia que recomiendo encarecidamente, sobre todo, si vas en busca de algo diferente. Quizá, una de las partes -concretamente la de Truant- tenga algún pasaje denso y complicado que entorpece el resto. Pero merece la pena. Todo el viaje merece la pena. Nunca he leído nada igual. Probablemente, nunca vaya a leer nada igual. La experiencia es irrepetible.


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Comentarios

  1. ¡Hoooola!

    Madre mía la verdad es que intimida un poco así explicado: descodificar, utilizar espejos, diferentes líneas narrativas... pero tiene que ser una experiencia única.
    De hecho, uno de mis retos este año es animarme con el género del terror y desde luego Casa de hojas promete ser diferente a todo lo que he leído antes así que igual me animo ;D

    ¡besos!

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    Respuestas
    1. Es un libro que no deja indiferente. Una lectura fascinante, diferente y experimental. Ojalá la disfrutes :)

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  2. ¡Hola!
    Había oído hablar de esta novela hace tiempo, y la añadí a mi lista de deseos, pero, con el tiempo, la dejé abandonada.
    Vamos, que con tu pedazo de reseña solo has conseguido que tenga aún más ganas de leerla. Pinta genial.
    ¡Un saludo!

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