Haberlas Haylas: humor brujeril en estado puro

Haberlas Haylas
VV. AA
Pez de Plata
Rústica | 335 páginas | 18,90€




Yo no creo en las meigas, pero haberlas haylas. Lo siento, no puedo empezar esta reseña de otra forma. El cuerpo me pide decirlo cada vez que veo tanto el título como la portada de esta antología. Las raíces de uno son importantes y salen rápido a la luz. Haberlas haylas compila once relatos de autores nacionales que deambulan, a su manera y de forma divertida, con personajes propios de la fantasía como brujas sin verruga, ogros apestosos, trolls poco inteligentes, amables golems sexuales o magas sin varita. Ya veis, todo muy normal. Por sus paginas discurren historias de todos los tipos, gustos y colores, por lo que tanto la irregularidad como el favoritismo esta más que asegurado.

Para ver el tono de la antología, basta empezar a leer el prólogo. Firmado por Hugo Camacho (editor de Orciny Press) y con mucha mala baba detrás, desgrana la cultura del humor actual y la ola de ofendidos que invaden nuestras redes sociales. La aventura comienza con Trolls carceleros, la historia de Sergi Álvarez. Presenta como una penosa bruja, famosa por sus libros de autoayuda, echa una mano a un berserker que arrastra desde hace 300 años a cinco trolls carceleros que lo han denigrado hasta convertirlo en un hazmerreír. Ya sabéis lo que dicen, que la fuerza de un berserker solo puede ser vencida por otro berserker. Ahí reside el truco.

Diseño para Wyrd Sisters de Crosgrove hall's

Las primeras brujas aparecen en Un cuervo con sed de Miriam Álvarez Elvira. Dos clanes de brujas adoradores de la Luna se declaran la guerra y solo el descubrimiento de un antiguo amor resolverá el conflicto. Más brujas tenemos en Brujas S. L., el relato de Ana González Duque, en el que nos enseña como hacer una sencilla historia brujeril a través de unos simples emails de trabajo. Y siempre podemos acudir al mítico Aquelarre, como hace Sergio Morán en su relato. Han pasado 10 años y es la hora de que el aquelarre se reúna para acoger a una nueva hermana bruja. Sin embargo, alguna que otra rencilla del pasado hará que todo no acabe tan bien como empezó.

¿Qué os parecen unas brujas enfrentándose al puro capitalismo contra unas maquinas expendedoras de productos brujeriles? Expender chocolatinas, mata pelo y hostias como panes es el relato de Bandinnelli para la antología. Viajamos hasta Prolapso, un pequeño pueblo donde la empresa Capcio S.A. ha fichado a todas las brujas para trabajar bajo sus órdenes. La llegada de Paquita al pueblo supondrá toda una revolución. Tanta revolución como la que causa Abel Amutxategi en Los amables Golems de compañía de Orwelina D. Cosda, uno de mis relatos favoritos de la antología. La primera mujer maga de Pallsbery se dedica de forma experimental a reprogramar los Golems con objetivos sexuales. El revuelo en el pueblo esta asegurado. Con cierto aire a Pratchett y su Universidad invisible, es una historia muy divertida y con ese toquecillo picante que gusta.

No tiene nada de raro que cuatro amigas se junten domingo tras domingo a tomar el brunch en sus casas. Sin embargo, Gabriella Campbell nos enseña en Brunch que nada bueno se cuece en esas reuniones. Acudimos de manera periódica a las conversaciones de cuatro amigas y los designios de la vida de Katie con su peculiar nueva jefa. Gabriella mete un poco de su sabiduría bloggera, un poco de cizaña con el mundo YouTuber y nos deja un girito final muy chulo. Pero para peligro en la comida, el que tienen Paracelso y Morgana en Adivina quién viene a cenar esta noche, de Sergi Escolano. Paracelso y Morgana, nigromante y bruja respectivamente, esperan esta noche la visita del nuevo novio de su hija. Cuando descubren quien es el Jonathan, toda la cena toma un rumbo inesperado. Ameno, divertido y con temas de pura actualidad. Incluso tenemos algo de trap.

Ilustración de Arlen Nielsen

¿Y si cuando vuelves a tu casa te la encuentras en obras? ¿Y si encima es una mansión tenebrosa? Esto le ocurre a Inés en Mil seiscientos doce, la historia de Pablo Maeso. Azucena, una ex compañera, que se la tenía jurada desde que trabajaron juntas, a través de un subterfugio legal de papeles, la ha instaurado en un nuevo puesto recluida a trabajar en casa. Pero ya sabéis lo que dicen los obreros: que importantes son los arbotantes y unos buenos cimientos. ¿Quién no ha soñado con reventar a su estricta profesora de gimnasia? Voces en la cabeza, de Sofía Rhei, es el relato que menos he disfrutado de la antología. Cuenta la historia de la joven, gorda y acosada Berenguela, y como pone en funcionamiento sus poderes brujeriles contra la delgada y exigente profesora de gimnasia. Su enfrentamiento sacará a la palestra feas verdades.

Finalizan estas mágicas y divertidas historias con Operación Blancanieves. Mar Toscano nos traslada a un peculiar colegio privado donde la humilde y anodina Minerva acaba de entrar a trabajar. Poco a poco ve como ocurren sucesos extraños. Algunos alumnos son apartados y los hechos históricos  aparecen cambiados en sus libros. Un pico de crítica al sistema educativo con una vuelta de tuerca al clásico cuento de Blancanieves, donde esa manzana mordida nos mantiene embrujados durante horas y horas...

Una antología perfecta para pasar unas cuantas horas bajo la manta agitando nuestras varitas mágicas, preparando algún que otro brebaje, y probablemente, intentando coger aire entre una y otra carcajada brujeril. Una colección bastante completa, con sus altos y sus bajos como cualquier colección, que funciona a la maravilla como puerta de entrada al vértice humorístico de la fantasía.

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Comentarios

  1. El humor siempre es arriesgado, y en mi caso rara vez me río con un libro (solo Pratchett lo ha conseguido, que yo recuerde), pero se aúna aquí lo fantástico, las brujas y encima que son relatos, ingredientes que siempre me han chiflado, por lo que me tienta muuucho.

    Un abrazo ;)

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    Respuestas
    1. Espero que te guste. Ya te digo que hay un poco de todo, así que espero que encuentres alguno al menos con el que sacar la carcajada. En mi caso fue el que más fue el de Abel, que si me recordó mucho a Pratchett. Un abrazo :)

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